A una comisión de investigación la oposición debe ir con un equipaje de información elaborada con sus propios contactos. Si no, es muy probable que el compareciente salga del trance incólume y que el interrogatorio se convierta en un debate más del clásico trajín parlamentario. Así transcurrió ayer la declaración de Sánchez en el Senado, más parecida a una sesión habitual de control del Gobierno con un formato más vivo y más largo. Es imposible sacar nada en claro de un testimonio basado en preguntas sobre asuntos publicados de antemano, y por tanto preparado con margen más que suficiente para salir del paso. Máxime si los aliados del ponente se dedican a hacerle quites a capotazos. El presidente estuvo en...
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