Especial para casas chicas: cómo tener un jardín lleno de plantas aromáticas
Cada vez más personas eligen cultivar plantas medicinales en casa. No solo por sus beneficios para la salud, sino también por la posibilidad de tener ingredientes frescos y naturales al alcance de la mano.
En balcones, terrazas o jardines, estas especies se adaptan a distintos espacios y climas, y requieren cuidados simples.
El ingeniero agrónomo Gabriel del Huerto compartió una lista de plantas fáciles de mantener, con propiedades terapéuticas y usos cotidianos. Aquí, una guía completa para empezar a cultivarlas y aprovechar sus beneficios.
Las cinco plantas que tenés que sembrar en primavera para que tu jardín se llene de flores
Orégano: ideal para resfriados y hongos
El orégano crece bien al sol y necesita riego moderado. Sus flores concentran los aceites esenciales que ayudan a aliviar síntomas de resfriados y combatir infecciones leves. Se puede usar en infusiones o como condimento.
Tomillo: versátil y resistente
El tomillo también combate los resfriados y se adapta a macetas con buen drenaje. Se puede usar fresco o seco. Su aroma intenso lo convierte en un clásico de la cocina mediterránea y en un aliado para la salud respiratoria.
Melisa: relajante natural
La melisa prospera en media sombra y tiene un efecto calmante. Se recomienda para dormir mejor, aliviar dolores menstruales y reducir el estrés. Su sabor cítrico la hace ideal para infusiones nocturnas.
Romero: concentración y alivio muscular
El romero necesita macetas altas y tierra bien drenada. Se puede usar en infusiones, aceites para masajes o tinturas. Mejora la concentración y alivia dolores de cabeza. También es útil para problemas circulatorios.
Ajo: antibiótico natural
El ajo se planta en otoño y se cosecha en diciembre. Es antibacterial, antifúngico y fortalece el sistema inmune. Para aprovechar sus propiedades, se recomienda consumirlo crudo y dejarlo reposar unos minutos tras picarlo.
Manzanilla y cedrón: digestivos y relajantes
La manzanilla ayuda a dormir y mejora la digestión. Se puede cultivar a partir de un saquito de té. El cedrón, con aroma alimonado, se propaga por esquejes y se usa en infusiones relajantes. Conviene cosechar sus hojas antes del invierno.
Jengibre y cúrcuma: antioxidantes y antiinflamatorios
Ambas raíces se plantan en primavera y necesitan macetas anchas. El jengibre combate náuseas y problemas digestivos. La cúrcuma alivia dolores y reduce la inflamación. Son ideales para sumar a comidas o preparar infusiones.
Consejos para empezar
- Usar tierra con buen drenaje
- Elegir macetas según el tipo de raíz
- Priorizar el sol o la sombra según la especie
- Cosechar en el momento justo para conservar propiedades
- Secar las hojas a la sombra y guardarlas en frascos herméticos
Cultivar estas plantas en casa no solo mejora la salud, también transforma la cocina diaria con sabores frescos y aromas naturales. Además, permite reducir el uso de medicamentos y apostar por soluciones más sostenibles.
