Hay toreros que dejan huella y otros que dejan misterio. Rafael de Paula fue ambas cosas. Un hombre de gesto hierático y alma gitana, nacido en Jerez de la Frontera el 11 de febrero de 1940 , que convirtió el ruedo en un escenario del alma. Su paso por la historia del toreo fue más una revelación que una carrera: pocas tardes, muchas emociones, y una liturgia propia, tejida entre el duende y la desesperanza. De Paula fue la contradicción en carne viva: l a pureza absoluta o el vacío más desolado. En su figura, el arte y el fracaso caminaron siempre de la mano, como si uno no pudiera existir sin el otro. El 9 de septiembre de 1960,...
Ver Más