Era un partido raro para Argentina, sin la competitividad que exige un campeón del mundo. Se entendía solamente por los 12 millones de dólares que recibió la AFA para aceptar este compromiso contra la modesta Angola, en Luanda. En ese marco, la albiceleste no lució como se esperaba. Tampoco goleó por inercia, como tantas veces ha sucedido. Esta vez le costó más de lo imaginado. Y terminó ganando por dos aciertos, uno en el final de cada tiempo, primero con Messi asistiendo y Martínez definiendo y luego con Lautaro sirviendo y con Leo sellando el 2-0.
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