Dos actores de Marvel y Crepúsculo chocan en este thriller psicológico que pocos recuerdan
Un estreno desapercibido con un reparto de altura
En septiembre de 2020, Netflix estrenó El diablo a todas horas, un thriller psicológico dirigido por Antonio Campos y basado en la novela de Donald Ray Pollock. A pesar de la expectación inicial, la película fue rápidamente olvidada por el gran público. Sin embargo, su contenido narrativo y estético la convierte en una de las joyas ocultas más potentes del catálogo.
La historia se sitúa en el pueblo ficticio de Knockemstiff, en Ohio, durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Allí, varias generaciones de personajes se enfrentan a la desesperación, el pecado y la búsqueda de sentido a través de la religión y la violencia.
Tom Holland, lejos del héroe adolescente
En su papel como Arvin Russell, Tom Holland se aleja del carisma juvenil de Spider-Man para encarnar a un joven marcado por el trauma. Su interpretación es sobria, intensa y emocionalmente cargada, mostrando una faceta distinta a la que suele ofrecer en el cine comercial.
El arco de Arvin comienza con la figura de su padre (Bill Skarsgård), un veterano obsesionado con la fe que deriva hacia el fanatismo. Este entorno marca el destino del joven, cuya vida se entrelaza con un grupo de personajes que representan distintas formas de perversión moral.
Robert Pattinson: un predicador siniestro
En el otro extremo se encuentra Robert Pattinson, quien interpreta al reverendo Preston Teagardin. Su personaje, un predicador corrupto y manipulador, es tan fascinante como perturbador. Con un acento impostado y gestos teatrales, Pattinson ofrece una actuación arriesgada que eleva la tensión cada vez que aparece en pantalla.
El choque entre ambos actores se materializa en una secuencia clave donde la tensión se palpa en cada línea de diálogo. Es un momento de puro cine, donde las interpretaciones trascienden el guion para ofrecer un duelo psicológico que permanece con el espectador mucho después del visionado.
Una estética inquietante y un mensaje corrosivo
La dirección de Antonio Campos se apoya en una ambientación sombría y una fotografía cuidada para crear un entorno asfixiante. Los colores apagados, la música minimalista y una narrativa fragmentada contribuyen a la sensación de incomodidad constante.
El filme plantea una crítica profunda a la religión como instrumento de control y violencia, sin recurrir a discursos explícitos. Lo hace a través de imágenes impactantes y personajes que, lejos de encontrar redención, se hunden más en la oscuridad moral.
Un reparto coral de alto nivel
Además de Holland y Pattinson, el reparto cuenta con Sebastian Stan, Jason Clarke, Riley Keough y Harry Melling. Cada uno aporta su cuota de intensidad a una historia coral donde nadie está libre de culpa. En particular, la escena de la iglesia protagonizada por Melling es uno de los momentos más recordados por su crudeza y simbolismo.
Una película que merece ser rescatada
Pese a haber pasado inadvertida en su estreno, El diablo a todas horas ha ido ganando reconocimiento entre los cinéfilos por su valentía temática y su potencia interpretativa. La reciente recuperación de este título en Netflix representa una segunda oportunidad para quienes buscan un thriller psicológico con fondo y forma.
Es, sin duda, uno de los duelos actorales más intensos de la última década, y un claro ejemplo de cómo dos actores populares pueden romper sus moldes para adentrarse en terrenos mucho más oscuros y desafiantes.
