Alfonso XI de Castilla fue un tipo duro. Las crónicas le definen como un guerrero nato que mantuvo a raya a la nobleza local –revoltosa en exceso– y al que le escocían sobremanera las derrotas contra los musulmanes. El que fuera bisnieto de Alfonso X 'el Sabio' combatió a sangre, fuego y lo que se terciara para evitar la expansión norteafricana en la península, y el mejor ejemplo de ello fue la batalla del Río Salado. Aquella contienda, saldada con victoria, puso freno a la última intentona africana de dominar el territorio. Y el monarca, igual de sabio que su bisabuelo, se aprovechó su impulso para hacerse con otras tantas regiones como Priego, Rute o Benamejí. Nació don Alfonso en...
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