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Ноябрь
2025

La izquierda de Jara y la derecha de Kast se imponen en Chile

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Chile vivió ayer una jornada de alta tensión política y social, al celebrar unas elecciones presidenciales y legislativas cruciales. El país elegía nuevo presidente, renovaba la totalidad de la Cámara de Diputados, y parcialmente el Senado, bajo un panorama polarizado, el voto obligatorio y la sombra de un giro político tras años de inestabilidad y desencanto social liderado por el progresismo del presidente Gabriel Boric.

A las ocho de la mañana, (12:00 en la España peninsular), las mesas de votación abrieron en todo el país, a la espera de cerca de 16 millones de ciudadanos, todos obligados a sufragar según la actual normativa chilena. El ambiente, marcado por cielos despejados y altas temperaturas, facilitó una afluencia temprana a los centros de votación, jornada que como es tradición, se llevó a cabo sin mayores incidentes.

Para la presente elección, no solo estaba en juego la jefatura del Estado. Los chilenos elegían también 155 diputados y 23 senadores en comicios que esta vez, por la obligatoriedad, introducía nuevas variables en la participación ciudadana y podría alterar los equilibrios parlamentarios. De hecho, la gran incógnita radicaba en cómo este mecanismo impactaría en los grupos que habitualmente se abstienen de votar, especialmente entre los jóvenes y sectores vulnerables, tradicionalmente esquivos a las urnas.

La contienda presidencial tuvo como protagonistas a Jeannette Jara, candidata comunista y abanderada del oficialismo; José Antonio Kast, líder de la derecha conservadora; muy de cerca, Johannes Kaiser, del Partido Nacional Libertario, representante de la ultraderecha; así como Evelyn Matthei, figura de la derecha moderada vinculada al Partido Demócrata Independiente.

Las encuestas de mayor prestigio en el país, como Cadem y CEP, mostraron una pugna cerrada: si bien Jara y Kast dominaban las preferencias, el ultraderechista Johannes Kaiser sorprendió con un ascenso meteórico que podría fragmentar el voto conservador. Según los sondeos, la derecha aspiraba a conquistar una mayoría nunca vista en ambas cámaras, mientras la izquierda trataba de evitar una derrota histórica.

Otra sorpresa fue el ascenso de Franco Parisi, economista y líder izquierdista del Partido de la Gente que, pese a no hacer campaña presencial y arrastrar una polémica deuda millonaria de pensión alimenticia, logró votos. Su discurso antipolítico y su estrategia digital le permitieron resultados que sorprenden a las encuestas y analistas. Al cierre de esta edición obtuvo el tercer lugar.

Para el actual Senador de la República, Luciano Cruz-Coke, quien apoyaba la candidatura de Matthei, «si bien, producto de la división del voto de oposición en tres candidatos, Jara va a salir primera con una distancia importante en primera vuelta tiene, no obstante, un escenario cuesta arriba que depende en gran medida de quién la enfrente en la 2ª vuelta. La derecha más dura ha crecido producto de los malos resultados del Gobierno izquierdista y lleva dos candidatos competitivos (Kaiser y Kast). Sin embargo, es la derecha de Piñera, la más tradicional, representada por Evelyn Matthei, la que tiene mejores posibilidades de ganarle a la candidata comunista en la 2ª vuelta».

Los ejes de la campaña giraron, en gran medida, en torno a la seguridad ciudadana, crisis en el sistema de salud, temor a la delincuencia, gestión migratoria y dificultades económicas, asuntos que desplazaron al tradicional debate sobre reformas estructurales o constitucionales. El debate sobre el modelo de desarrollo y los derechos sociales que protagonizó las elecciones precedentes dejó paso a discursos centrados en el orden, la mano dura y la migración.

Al cierre de la edición de este periódico, con el 62,76% del escrutinio, daban la victoria a Jara con un 26,63% de los votos, seguida de Kast con un 24,25%, Parisi con un 19,05%, Matthei con un 13,04% y Kaiser con un 13,04%.

A las 2:30 de la noche de este lunes, cuando el escrutinio ha superado ya el 90 por ciento, la votación ciudadana en Chile habría determinado que la candidata de extrema izquierda de izquierda, Jeannette Jara, y el ultraderechista del Partido Republicano, José Antonio Kast, disputarán la segunda vuelta. Según los datos del Servicio Electoral de Chile (Servel), la exministra de Trabajo y candidata del Pacto Unidad por Chile ha alcanzado un 26,7% de los votos, mientras que Kast ha aglutinado el 24,1%.

Por detrás, y por tanto fuera de la segunda vuelta, han quedado Franco Parisi, del Partido de la Gente (centro-derecha, 19,5%); el libertario conservador Johannes Kaiser, del Partido Nacional Libertario (PNL, con casi un 14%), y Evelyn Matthei, de la coalición Chile Grande y Unido que lidera su formación, la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI, 12,6%). Con todo, el posible apoyo de los candidatos derrotados en primera instancia a Kast frente al oficialismo podría provocar la derrota de la otrora ministra en el Gobierno presidido por Gabriel Boric.

Chile es reconocido por sus procesos electorales ordenados. El Servicio Electoral (Servel) preveía ofrecer los primeros cómputos oficiales entre las 20:00 y las 21:00 horas locales (medianoche o 1:00 de la madrugada en España), siguiendo una tradición de transparencia que contrasta con la lentitud en otros países de la región. El cierre de mesas estaba previsto para las 18:00 (22:00 en España), y se anticipaba una rápida consolidación de tendencias gracias a la eficiencia del escrutinio y la transmisión digital de resultados.

Pablo Mahu (37 años) aseguraba en declaraciones a LA RAZÓN que las elecciones en Chile suelen desarrollarse de manera expeditiva y tranquila, aunque sabía que la jornada podía revelar sorpresas: «Si se cumplen las encuestas, Jara ganaría en primera vuelta y Kast quedaría segundo, con Kaiser como posible sorpresa. La duda es cuánta distancia habrá entre Jara y Kast porque ella carga con la baja aprobación del Gobierno, mientras él aparece para muchos como ‘el cambio’, especialmente en temas como seguridad, migración y economía», declaró.

Lorena Montesinos (43 años) también coincidía con que el ambiente sería tranquilo y con alta participación ciudadana, «especialmente porque es la primera elección presidencial con voto obligatorio en muchos años. Sin embargo, las encuestas muestran un escenario preocupante de fuerte polarización, muy distinto a los años 90 y 2000, cuando el país avanzó gracias a acuerdos amplios desde el centro».

A la espera de los primeros resultados, la sociedad chilena demostraba, una vez más, un notable compromiso cívico y la madurez de su democracia. El país afronta el desafío de recomponer la cohesión social y revalidar su tradición democrática, con la mirada del continente –y de Europa– atenta a cada movimiento. Con todo, el desenlace era incierto y el país se asoma, otra vez, a la posibilidad de un cambio de ciclo que podría redefinir su rumbo no solo interno, sino regional.

Un posible avance de la derecha o la extrema derecha, en línea con corrientes observadas en otras latitudes del continente, tendría una resonancia notable en los equilibrios de poder sudamericanos y en la percepción internacional sobre la salud democrática y social de Chile.




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