La orensana Carmen Eiró ha tomado este lunes posesión como nueva fiscal superior de Galicia. Por primera vez, una mujer estará al frente de los 150 fiscales que trabajan en la Comunidad Autónoma, algo que, para ella, más que «un gesto simbólico» es la constatación de que tanto la sociedad como el Ministerio Fiscal «avanzan con normalidad» y «con paso firme». Eiró toma el testigo de Fernando Suanzes, que ha dejado el cargo por jubilación. El acto solemne, celebrado en la sede del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), en La Coruña, estuvo presidido por el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, con quien Eiró trabajó durante años codo con codo en la Fiscalía de Medio Ambiente antes de que este hiciera las maletas para ir a Madrid. Por ello, Eiró quiso dedicar unos segundos a defender a García Ortiz ante su procesamiento , y reciente juicio en el Tribunal Supremo, por un presunto delito de revelación de secretos: «Su compromiso con el Estado de Derecho creo que está fuera de toda duda». Pero lo sustancial de su intervención fue el énfasis que quiso poner en los «retos» al frente de la Fiscalía Superior de Galicia. Y una de las materias en las que más insistió es una que le produce «especial inquietud»: el acoso escolar, que «no es un problema menor» porque «afecta a la dignidad, a la salud y al desarrollo» de los menores. «Como fiscala superior de Galicia me comprometo a trabajar para facilitar la sanción de estas conductas y a colaborar con las familias, centros educativos y autoridades», señaló en un discurso que, aunque tenía escrito, apenas leyó. En definitiva, añadió Eiró, «el Ministerio Fiscal tiene que ser un verdadero escudo f rente a cualquier forma de abuso, abandono y discriminación». Como orensana y, sobre todo, como fiscal delegada de Medio Ambiente hasta la fecha, Eiró no podía dejar de poner especial acento en la lucha contra el fuego. Tuvo «un recuerdo para las víctimas» de la ola de incendios que azotó Galicia este verano y profundizó en la necesidad de políticas de prevención y de «aplicar la ley con rigor». Y es que «la terrible ola de incendios» de este y de otros años «no debe quedar impune», sentenció la nueva fiscal superior. El mayor énfasis de Eiró quizá se centró en la lucha contra el acoso escolar y los incendiarios, pero no fueron, ni mucho menos, los únicos «retos» que planteó. No se olvidó de la lucha contra la violencia de género, «que sigue siendo una herida abierta en la sociedad», ni contra el tráfico de drogas. En este sentido, reconoció «el enorme trabajo que hacen los fiscales en esta materia», frente a unas organizaciones criminales que «cada día se profesionalizan y sofistican». Y, para cerrar su discurso, Eiró subrayó tres palabras que, afirmó, deben identificar a la Fiscalía gallega: proximidad, humanidad y rigor.