Castilla y León vive un momento político decisivo. La fragmentación del espacio de la derecha, representado por el Partido Popular y Vox, ha obligado a ambos a convivir en gobiernos de coalición que, lejos de consolidarse como una alternativa sólida, han mostrado en ocasiones más desencuentros que cooperación. Sin embargo, la comunidad necesita algo más que un reparto de consejerías: necesita un proyecto político coherente, sostenido en el tiempo y capaz de afrontar los problemas estructurales que la lastran desde hace décadas. La solución a los graves problemas como despoblación, el envejecimiento, la falta de oportunidades laborales y la desconexión territorial no admiten más demoras ni estrategias partidistas. Se ha demostrado que ningún partido político, por sí solo, puede revertir...
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