Frnaco fue un dictador que sabía que la dictadura no le sobreviviría. Su caída era una apuesta segura. Javier Cercas, en el artículo que firmó el domingo pasado en 'El País', se asombraba por el hecho de que mucha gente siga creyendo que la democracia era inevitable. Su tesis es que no fue un don, sino una conquista. Yo le planteo, como respuesta, una enmienda transaccional: digamos que era una conquista inevitable. La duda, hace cincuenta años, no era si llegaría o no, sino lo que tardaría en llegar y el precio que habría que pagar por ella. Sólo unos pocos, algunos de ellos con mucho poder –eso es verdad– creían que era posible prolongar el franquismo después de Franco....
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