Ayer tenía que ser, mediáticamente, una jornada triunfal para
Laporta y su junta directiva. La gira del presidente y de
Elena Fort por las emisoras del país debía servir para colgarse la medalla del regreso al Camp Nou. Un año más tarde de lo previsto y con 20.000 espectadores menos de lo programado, pero como esto ya no tiene remedio, el retorno a casa ilusiona incluso al culé más cenizo. Pero el tema del día –en el incendio diario del Barça– fue la indignación que hay por los precios de las entradas para la vuelta al estadio. Que para acudir al
Barça-Athletic Club a una pareja de socios se le cobren 320 euros por dos entradas en la peor localidad de la grada y tras haberle bonificado el 20% de descuento es, además de altamente disuasorio, una sinvergonzonería. 159 euracos por barba es una falta de respeto a los dueños del Club. Otra más. Que a los no socios se les cobre un riñón por una tribuna centrada (589 euros), pues mira. Qué los VIPS, por 1.500 euros, tengan derecho a parking, croquetas y fotos exclusivas, allá ellos. Que los turistas se rasquen el bolsillo para ver a
Lamine Yamal, es la ley de la oferta y la demanda. Pero el atraco a los socios es de una falta de sensibilidad incomprensible. Ya escuché, en la ronda matutina por las radios, el argumento de que el Barça necesita ingresos (especialmente si se gestiona mal), que el fútbol cada día es más caro en todas partes y que hay que encontrar “el equilibrio”. Eso es, justamente, lo que no ha habido. Es más, escuché también que estos son precios de la tarde del retorno y que para el resto de los partidos “se irá ajustando”. Suena, ya, a un primer paso hacia la marcha atrás. Escuché, también, que los 22.000 socios que tenemos el pase de temporada tenemos condiciones mucho mejores. Solo faltaría. A los 22.000 fieles que hemos estado al lado del equipo en Montjuïc durante más de dos años no se nos podía castigar… más. Pero recordemos cómo empezó todo. El 24 de abril de 2023, el
Barça anunció las plazas de las que dispondrían los abonados en el
Lluís Companys (solo el 55% del aforo) y los precios sorprendentes. Si un abono de temporada de tribuna en el
Camp Nou era de 1.200 euros, al llegar a
Montjuïc pasaba a 1.738. Una subida del 44%. Frente al bochorno social y la revuelta en redes,
Elena Fort habló entonces para ‘La Vanguardia’ y sentenció: “No hay subida de precios. Ni subida, ni bajada, es otro producto”. El error de cálculo del menosprecio al socio fue tal que, viendo el marrón y contemplando que no se vendían muchos pases, a las pocas semanas tuvieron que bajar el precio… A la mitad. Las tribunas pasaron de esos 1.738 euros a 870 para toda la temporada. ¡Por el precio de una te daban dos! Y nadie dimitió, ni se sonrojó, ni pidió disculpas. Ahora, mira por dónde, vuelven a tropezar con la misma piedra. El lunes, en las oficinas del
Barça había euforia porque, a pesar de los precios altos, harían el ‘sold out’ contra el
Ahtletic. Solo faltaría que el
Barça, campeón de
Liga y aspirante a la
Champions, no llenase su estadio con 44.000 butacas, si el
Betis pone a 60.000 en la Cartuja, el
Atlético 65.000 en el Metropolitano y el
Valencia, en lucha por no descender, llega a los 50.000 aficionados en su grada.
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