El jurado declara culpable al acusado de la muerte de Concha, asesinada a puñaladas en su tienda de Tirso de Molina
El jurado popular del juicio por el asesinato de Concha —la dueña de la tienda de ropa ‘Vistebien’ de Tirso de Molina que falleció en 2023 tras recibir varias puñaladas durante un robo en su local— ha declarado culpable por unanimidad al acusado de la muerte de la mujer. Tras la deliberación, el tribunal de jurado emitió su veredicto en la tarde de este miércoles, en el que indica que no aprecian la atenuante de drogadicción que reclamaba la defensa del hombre. Además, consideró a la otra acusada, pareja del autor material del crimen, culpable de un delito de encubrimiento.
En el mediodía del 3 de julio de 2023, Concha, de 61 años, preparaba el cierre de su tienda situada en el número 4 de la madrileña plaza Tirso de Molina cuando los acusados irrumpieron en su comercio. Según el escrito del fiscal, al que ha tenido acceso 20minutos, el hombre, Jesús, sacó de su bolsillo un cuchillo y obligó a la dueña a abrir la caja registradora. En ese momento, la novia de Jesús abandonó el establecimiento, «sin que conste que participara ni que tuviera conocimiento de las intenciones del acusado», según el Ministerio Público.
Jesús se apoderó de unos 200 euros, así como del teléfono móvil de Concha. Sin embargo, tras coger dichos efectos se produjo un forcejeo entre ambos y el acusado, «con la intención de causar la muerte» a Concha —o «a sabiendas de que podía causársela»— apuñaló a la víctima en el tórax, «causándole una primera herida penetrante» que le atravesó el ventrículo izquierdo del corazón.
A continuación, y «con la intención de aumentar el sufrimiento» de Concha, el acusado la apuñaló cinco veces más en la parte de atrás del cuello, «tres de ellas penetrantes hasta las vértebras cervicales», según recoge el escrito del fiscal. Concha murió instantes después a consecuencia de una hemorragia masiva.
Vieron las grabaciones de la tienda
Los miembros del jurado visionaron durante el juicio las grabaciones del local en el que ocurrieron los hechos, unas imágenes que, según la abogada de la acusación particular, mostraban el ensañamiento y la alevosía con el que actuó el autor del crimen. En el vídeo se apreciaba cómo el acusado entra en el local acompañado de una mujer y la extrema violencia del ataque, durante el cual la víctima fue arrastrada por el suelo del establecimiento.
En su versión de los hechos, el condenado sostiene que su intención inicial era cometer un robo y que la muerte de Concha se produjo «durante un episodio de alteración mental», del que afirma no recordar lo sucedido, según apuntan fuentes jurídicas.
Su abogado solicitaba que se le condenara a unos 10 años de prisión por un delito de homicidio con las atenuantes de confesión y de drogadicción. Consideraba que de las imágenes no se infiere que hubiera alevosía en el ataque, dado que se produjo un forcejeo entre agresor y víctima. Por su parte, la fiscal solicitaba 30 años de prisión por un delito de asesinato y robo con violencia.
Asesinada en su local
Tras el crimen, ambos acusados se refugiaron en una habitación del Hostal Diana, en la calle Relatores. Sin embargo, los vídeos de las cámaras de seguridad y las declaraciones de varios testigos llevaron los agentes de la Policía Nacional a identificarlos, localizarlos y detenerlos.
Al parecer, Jesús era ya un viejo conocido de los agentes. Cuenta con un largo historial delictivo en el que constan delitos de robo con violencia, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas. Por su parte, su pareja, E. G., no tiene antecedentes penales computables.
El fiscal acusa a Jesús de asesinato y robo con violencia, delitos por los que pide un total de 30 años de prisión, además de indemnizaciones de 120.000 euros para el marido de la víctima y 80.000 euros para cada uno de sus dos hijos. Por su parte, su pareja, que abandonó el local antes del ataque pero ocultó después el teléfono robado, se enfrenta a tres años de cárcel por encubrimiento.
