Pasada la una de la madrugada del viernes,
Alexander Zverev saltaba a la pista con una bandera de Alemania celebrando el triunfo sobre Argentina por 2-1. “No tengo voz, como después de ir de fiesta a una discoteca”, significó Sascha, que se había entregado desde el banquillo apoyando a sus doblistas,
Kevin Krawietz y Tim Puetz, que clasificaron a su país con su decimosexta victoria en diecisiete partidos como pareja en la Copa Davis.
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