El mito dice que todo empezó hace 2.500 años, cuando el soldado griego Filípides corrió sin descanso desde la llanura de Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria griega en la propia batalla de Maratón. Cayó exhausto al llegar, pero su gesta quedó grabada para siempre como símbolo del esfuerzo llevado al límite. Correr 42 kilómetros y 195 metros es un desafío a nuestros propios límites físicos y mentales, una puesta a prueba de nuestra voluntad.
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