83 años tras el plato que reúne Madrid
Un templo del cocido en Madrid
La Gran Tasca abrió sus puertas en 1942 en la calle Santa Engracia 161, justo al lado de la rotonda de Cuatro Caminos. Desde entonces, ha mantenido una tradición culinaria basada en la elaboración diaria de un cocido que se presenta como “el más completo de Madrid”.
Generaciones de la familia Álvarez han estado al frente del establecimiento, cuidando tanto la calidad del producto como la conservación del ambiente original: decoración de décadas, fotos de personajes célebres en las paredes y una clientela que va desde vecinos del barrio hasta visitantes que buscan la experiencia auténtica.
La receta que lleva décadas
El fundador legó una fórmula en la que la materia prima tiene protagonismo absoluto. Según el propietario actual, Luis Álvarez, el plato consiste en una preparación en dos servicios: primero una sopa resultado de dos días de cocción; luego, garbanzos, verduras, hortalizas y carnes seleccionadas.
Entre los ingredientes se encuentran garbanzos castellanos de Fuente Saúco (Zamora), gallina campera asturiana, chorizo ahumado y morcilla asturianos, costilla, tocino y panceta de cerdo ibérico, morcillo de añojo… Toda una lista de productos con origen y centralidad en el sabor auténtico.
El servicio diario se interrumpe únicamente en los meses de junio, julio y agosto. En un día normal pueden servirse unas cien raciones; los fines de semana esa cifra se duplica. El restaurante indica que el año anterior rondó las 20.000 raciones.
Calidad en cada detalle
La casa destaca que el agua de Madrid —blanda, procedente de la sierra granítica— contribuye a que la cocción y el sabor lleguen a su punto óptimo, un matiz que marca la diferencia frente a otros cocidos caseros. Además, cuentan que los garbanzos se hidratan con sal gorda durante al menos seis a diez horas antes de introducirlos en caldo hirviendo.
Otro detalle: los ingredientes grasos (como chorizo o morcilla) se pueden cocer por separado para evitar que aporten exceso de grasa al conjunto. La atención a estos matices es lo que define “su” cocido.
Un plato que habla de comunidad
Más allá del plato, el valor radica en su capacidad de reunir. El ambiente mezcla risas de amigos jubilados, encuentros familiares, comidas de negocio y visitantes en busca de tradición. En las paredes se reconocen rostros populares: Iker Casillas, Raphael, Lola Flores… Todos se sienten parte del mismo ritual alrededor de la mesa.
Este carácter inclusivo y generacional convierte al cocido en una experiencia mucho más amplia: es símbolo de identidad vecinal, de historia viva y de sabor compartido.
Claves para imitar este cocido en casa
- Usar agua adecuada para cocción: preferiblemente blanda y natural.
- Hidratar los garbanzos con sal gorda durante al menos seis horas.
- Cocer primero el caldo durante dos días: huesos, carnes, desgrasado al día siguiente.
- Cocer verduras y legumbres por separado para mantener su textura.
- Servir en dos vuelcos: primero la sopa, luego el cuerpo del cocido.
Por qué sigue funcionando
La Gran Tasca no solo comercializa un plato. Ofrece continuidad, autenticidad y memoria. En un mundo de ofertas efímeras y gastronomía cambiante, este restaurante propone una pausa confiable, con sabor, historia y comunidad.
El cocido sigue ahí, cada día del año (excepto verano), siendo motivo para reunirse, para compartir mesa, palabras y tradición. Y esa mezcla de ingredientes culinarios y humanos lo convierte en referencia dentro de Madrid.
