Feliz regreso del Barcelona al Camp Nou, con una goleada ante el Athletic Club (4-0)
El Barcelona volvió al Camp Nou 909 días después y allí recuperó la esencia del fútbol que quiere Hansi Flick. Los azulgrana golearon al Athletic Club y los tres primeros goles llegaron después de recuperaciones de balón. El encargado de «inaugurar» el remodelado estadio, aunque todavía está a medias, fue Lewandowski, después de una exitosa presión tras pérdida entre Gerard Martín, que molestó, y Eric García que tocó la pelota. El delantero polaco se la colocó con un autopase y su remate con la izquierda se fue para adentro. Pudo hacer más Unai Simón, lo mismo que en el segundo tanto de Ferran, también con la zurda, que el portero desvió un poco, pero no lo suficiente, y únicamente pudo ver cómo el balón iba en busca de la red despacito.
Lewandowski marcó nada más empezar el partido, en un arranque fogoso de los locales, y Ferran lo hizo justo antes del descanso, para acabar con las esperanzas del conjunto vasco. Ese segundo tanto hizo mucho daño a los chicos de Valverde, que mediado el primer acto lograron equilibrar fuerzas y se asomaron por la portería del reaparecido Joan García, con un remate de Nico Williams desde muy cerca como ocasión más importante. El extremo fue muy silbado, después de otro verano en el que su destino parecía que podía ser el Camp Nou, pero se quedó en San Mamés.
Fue una noche, en general, de buenas noticias para los locales. Su guardameta titular no fue el único en volver tras lesión, también lo hizo Raphinha, los últimos diez minutos, y lo hizo con el hambre habitual. Prácticamente la primera pelota que tocó fue un remate desde fuera del área que no obtuvo premio por poco.
En ese momento, el partido ya estaba decidido, tras el tercer gol de Fermín después de otra recuperación de Eric García. El lateral-central-o lo que haga falta jugó esta vez de mediocentro, por las bajas de De Jong y Pedri, y lo hizo de maravilla, interpretando perfectamente cuándo tenía que saltar a la presión, como si fuera Busquets. Es uno de los hombres de confianza de Flick, definitivamente, el jugador más utilizado este curso. A esa tercera diana se unió la expulsión, poco después, de Sancet por una patada a Fermín cuando no tenía opción de disputar el balón. Fue fuerte y a la altura de la rodilla. El mediapunta puso así un lunar importante a su buen partido, con ese golpe innecesario, de pura rabia.
La roja llegó después de la revisión en el VAR, que también tendría que actuar para corroborar el cuarto gol, el que suponía el doblete de Ferran, anulado en un principio por fuera de juego. El atacante remató un pase en profundidad de Lamine Yamal después de una jugada individual. En el otro gol del «tiburón», la asistencia también fue del adolescente, con el clásico centro de exterior que ya ha patentado y que en muchas ocasiones tiene al valenciano como destinatario. Ferran hizo el gesto de limpiar la bota a Lamine para celebrarlo. Fue su forma de darle las gracias. El extremo intentó agradar en todo momento, lo que le llevó a veces a abusar del regate. Pero es posiblemente el mejor regateador del mundo, por tanto tampoco se le puede negar su esencia. Muchas de las veces que no supera a los rivales es por las ayudas, porque llegan hasta dos y tres oponentes para intentar frenarlo, lo que dice mucho de lo que significa.
En inferioridad y con el marcador ya tan adverso, el Athletic ya no pudo presentar batalla. El final del partido fue un alivio para el equipo vasco, mientras que el catalán logró por fin dejar su portería a cero, una asignatura pendiente esta temporada. Después, se tiraron fuegos artificiales. También fue la primera noche de Hansi Flick en el Camp Nou.
