La Real Sociedad encontró en
Ander Barrenetxea la chispa definitiva para convertir su remontada en algo aún más memorable. El extremo donostiarra, suplente en El Sadar al volver a la dinámica el jueves tras su hematoma en el derbi frente al Athletic,
ingresó en el minuto 60 para cambiar el ritmo del encuentro. Su presencia en banda izquierda dio a la Real una marcha más: pidió el balón, condujo con determinación, encaró, aceleró y se implicó también en defensa para equilibrar el perfil. Su impacto fue total, sosteniendo ofensivamente a un equipo que, con los cambios, terminó por desbordar a Osasuna.
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