Esta mujer transmite sin pausa el valor y el cariño por la interpretación, tal vez porque pertenece a la cuarta generación de teatreros que ofrecían sus voces y gestos en cualquier tablado improvisado o en garitos de quita y pon, siempre de pueblo en pueblo montados en una carreta y armados de muchas ilusiones. Siempre está pendiente de la escena, del movimiento de los actores para luego escribir sus obras. Se trata de una creadora escénica tan amable como sencilla y experta para trasmitir sus cosas al público. Una luz en cualquier escena.