La rueda de prensa posterior al partido que el
Manchester City disputó ayer ante el
Newcastle United en St. James' Park duró menos de cinco minutos, pero
Pep Guardiola repitió hasta en cuatro ocasiones la misma frase: "Todo está bien". Con eso, el técnico pretendía rebajar la tensión vivida al final del encuentro,
en el que él mismo se vio envuelto en varias trifulcas: con un cámara, con el árbitro y con Bruno Guimaraes.
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