El buque francés Jacques Chevallier irrumpe en Alicante con un movimiento que sorprende a la ciudad
Una escala poco habitual en plena actividad militar
El buque de guerra francés Jacques Chevallier, perteneciente a la Marine Nationale, ha atracado en el puerto de Alicante como parte de una escala de descanso programada por la tripulación. Aunque la llegada del navío se ha producido con normalidad, el momento elegido para esta parada ha generado expectación en la zona portuaria por coincidir con movimientos navales de gran relevancia.
Esta escala se prolongará hasta el domingo, tiempo durante el cual el personal militar permanecerá en la ciudad. El navío, clasificado como buque logístico de nueva generación, forma parte del programa FLOTLOG de Francia y es capaz de apoyar operaciones de larga duración gracias a su capacidad de abastecimiento y transporte. Su presencia en la costa alicantina se produce en un contexto en el que Francia y Marruecos mantienen una actividad conjunta en aguas del Mediterráneo occidental.
El operativo que conecta Tolón, Tánger y Alicante
El motivo de esta estancia se relaciona directamente con el ejercicio naval conjunto Chebec 25, un operativo bilateral que Francia y la Marina Real de Marruecos desarrollan durante el mes de noviembre. Este programa anual —que cumple su 33ª edición— busca reforzar la coordinación operativa entre ambos países mediante maniobras de navegación, simulaciones de emergencia y prácticas de interoperabilidad.
Las fases principales del ejercicio se han llevado a cabo entre los puertos de Tolón y Tánger. Allí, ambas tripulaciones han evaluado capacidades como reabastecimiento, comunicaciones, operaciones de escolta y respuesta ante escenarios de riesgo marítimo. La llegada del Jacques Chevallier a Alicante se produce justo cuando las unidades francesas y marroquíes han completado la segunda fase técnica en el puerto de Tánger.
Un entrenamiento estratégico en un contexto regional complejo
Las ediciones del Chebec se han consolidado como una herramienta clave para reforzar la diplomacia militar y la estabilidad en el Mediterráneo. Francia y Marruecos consideran este operativo un pilar estratégico para garantizar la seguridad marítima, la vigilancia de rutas comerciales y la respuesta frente a actividades ilícitas en la región.
El Jacques Chevallier participa en estas maniobras gracias a su versatilidad: está diseñado para suministrar combustible, transportar material pesado y actuar como plataforma de apoyo para operaciones de largo alcance. Su escala en Alicante, aunque presentada como una parada de descanso, se enmarca dentro de los desplazamientos previstos para la logística del operativo.
Por qué Alicante es un punto relevante para esta escala
La elección de Alicante como punto intermedio ofrece ventajas operativas. Su ubicación estratégica entre el eje Tolón–Tánger permite optimizar rutas y reducir tiempos de tránsito en operaciones navales internacionales. Además, el puerto cuenta con la infraestructura necesaria para atender buques de gran tonelaje y garantizar la rotación de tripulaciones que llevan semanas en activo.
La presencia de un buque de última generación como el Jacques Chevallier ha despertado interés entre especialistas y aficionados al ámbito militar, que observan en esta escala una oportunidad para analizar el despliegue francés en el Mediterráneo. Aunque la visita carece de actos oficiales abiertos al público, su visibilidad desde el muelle ha generado una notable afluencia de curiosos.
Un movimiento que anticipa el cierre del Chebec 25
El operativo Chebec 25 concluirá el 22 de noviembre, fecha en la que las unidades participantes regresarán a sus bases tras completar las maniobras. La escala en Alicante del Jacques Chevallier se interpreta como el tramo final del recorrido antes de retomar rumbo a Francia, una fase en la que se evalúan aspectos técnicos y se reorganiza la logística antes del cierre oficial del ejercicio.
Con esta visita, el Jacques Chevallier refuerza su presencia en el Mediterráneo occidental y muestra la importancia estratégica que Francia concede a la cooperación naval con Marruecos. La escala en Alicante, que inicialmente generó interrogantes, se revela ahora como una pieza más en un dispositivo que combina entrenamiento, diplomacia militar y despliegue operativo.
