La estrategia del presidente Donald Trump de perseguir con la Fiscalía a quienes considera adversarios sufrió este lunes un doble y severo revés. Por un lado, un juez federal anuló por completo la acusación contra James Comey , exdirector del FBI. Por otro, otro tribunal desestimó la imputación contra la fiscal general de Nueva York, Letitia James , al concluir que la fiscal que presentó ambos casos fue nombrada ilegalmente y actuó sin autoridad. Las dos decisiones, distintas pero conectadas por la presión presidencial , muestran el alcance de un esfuerzo coordinado por usar la maquinaria penal contra críticos del presidente y hasta qué punto esa arquitectura empieza a desmoronarse en los tribunales en sus primeras fases. La situación deja...
Ver Más