Ammal y sus hijos, Adam e Hiba, de 8 y 3 años, fueron asesinados por el exmarido de ella y padre de los críos en 2024 en Las Pedroñeras , Cuenca. Detrás, una orden de alejamiento y años de maltrato, así como una amenaza de muerte que, como ven, se cumplió. Hoy, una placa en el centro de salud de la localidad –inaugurada no sin esfuerzo– recuerda el triple asesinato. Tras la I Guerra Mundial las naciones comenzaron a erigir sus monumentos al soldado desconocido. Para recordar a todos aquellos muchachos que habían luchado por la soberanía de sus estados. A la vez, se reconocía el duelo nacional. Aquellas estatuas y tumbas, hoy en decenas de capitales europeas, nos hablan...
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