Existe una carrera llamada
Trofeo José Cano pero nadie la refiere así. Le robó su nombre el barrio residencial que cada mes de noviembre la destapa y exhibe como una pieza de museo:
Canillejas. Nos ubicamos en el noreste de Madrid, a pocos kilómetros del aeropuerto, en un entorno urbano donde las calles no se empeñan en inclinarse y el desnivel permite correr sin cambios de ritmo muy bruscos. Es como
un oasis en la ciudad. Y la gente lo sabe. Por eso durante más de cuarenta años fue el escenario elegido por los vecinos de Madrid para buscar su mejor marca en los diez kilómetros. También el lugar donde conseguir la mínima de acceso a la
San Silvestre Internacional.
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