En mayo de 2019, Verónica, una trabajadora de Iveco de 32 años, se suicidó tras la difusión, entre buena parte de la plantilla de su empresa, de un vídeo sexual en el que aparecía. Se había grabado cinco años antes. Denunció lo ocurrido ante la dirección de la compañía, pero entonces le trasladaron que se trataba de un tema personal y no laboral. La investigación se cerró sin culpables , aunque la distribución de vídeos íntimos sin consentimiento es una forma de violencia digital . Según la última encuesta de victimización de la Generalitat, una de cada cuatro mujeres afirman haberla sufrido desde los 15 años. Desde comentarios ofensivos con envío de imágenes explícitas de carácter sexual, a 'deepfakes', montajes...
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