Investigadores de la Universidad de Alicante (UA) han demostrado cómo la vida puede multiplicarse bajo las centenares de bateas de mejillones en Galicia. Pulpos, centollos, calamares, nécoras... están proliferando en la ría de Vigo, gracias a la colocación de arrecifes artificiales en la parte inferior de las estructuras donde se cultivan los moluscos, porque se alimentan de los desechos y organismos que desprenden. El método ha sido replicado en Croacia, pero bajo de las jaulas de lubina y dorada.