El
Sanse afronta mañana (18:30) un duelo que empieza a tener tintes de urgencia. El filial txuri urdin visita al
Mirandés en un escenario atípico,
Mendizorroza, debido a las obras en
Anduva. Sobre el césped se cruzarán dos polos opuestos en negativo: el peor local de la categoría frente al peor visitante. El Sanse aún no ha logrado puntuar lejos de Anoeta y necesita romper esa dinámica cuanto antes para no comprometer su estabilidad clasificatoria. La oportunidad es evidente, pero también la presión: sumar fuera es ya una
obligación para los de Jon Ansotegi.
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