Soldado del boxeo
El respeto se gana, no se pide, se oye decir. Y aunque la frase pueda caminar por los linderos de lo cuestionable, yo soy de los que se aferran a su veracidad. Lo refuerzo cuando por mis ojos pasan momentos fugaces, pero perdurables, como ver dos boxeadores profesionales, uno colombiano y el otro venezolano, pedirle una foto, con cortesía extrema, a Rolando Acebal, un entrenador cubano que ha puesto parte importante de su vida en preparar campeones amateurs.
Luego detallo a Acebal posando para otra instantánea, junto a Yuriorkis Gamboa, quien pasó por sus enseñanzas en la Guantánamo natal de ambos y años después se convirtió en titular olímpico y más tarde en monarca mundial profesional. Todo esto ocurre en Varadero, Matanzas, horas antes de una cartelera profesional que tendrá entre sus animadores a siete púgiles cubanos.
En el hotel Meliá Internacional Varadero, este viernes se anunció oficialmente lo que se sabía desde hace más de una semana, gracias a publicaciones en la red social Facebook. Rolando ya no es el jefe del colectivo de entrenadores de la selección nacional, puesto que ocupó por casi 16 años, tras su nombramiento en diciembre de 2009 como sustituto de Pedro Roque. Ahora se desempeñará en dicha función el santiaguero Eulises Pouyout, que trabajó en Irak, Egipto y Macedonia.
El estratega guantanamero aseguró que, aunque no consiguió todos los desempeños deseados, se siente satisfecho porque salió de la base de su provincia y progresivamente llegó a la cúspide de la selección nacional de un deporte muy respetado y con una historia a la que le sobran episodios de alto valor. En pocas palabras resumió una parte de su trayectoria, cuando dijo que contribuyó a la obtención de casi 110 preseas en certámenes de nivel, con diez oros olímpicos y 17 titulares del orbe.
Seleccionado mejor entrenador del mundo durante dos años consecutivos, sostiene el criterio de que el pugilismo antillano necesita, para recuperar el terreno cedido —que no es pequeño—, incrementar su participación en torneos internacionales, puesto que por las competencias pasan las oportunidades de crecimiento profesional.
Al preguntarle por tres boxeadores que elegiría por sus virtudes técnicas y su disciplina, a quien primero me menciona es al multipremiado camagüeyano Julio César La Cruz, por ser ejemplo de constancia y entrega. Ya luego, sin decir nombres, se refiere a atletas que hoy no pertenecen al equipo nacional y pone énfasis en el talento y la responsabilidad del cienfueguero Erislandy Álvarez, la cara indiscutible hoy del boxeo bajo la Federación Cubana.
«Seguiré como preparador del plantel antillano y, mientras tanto, pienso apoyar al compañero que me sustituyó. De hecho, ya lo estoy ayudando, porque hay que continuar fortaleciendo el boxeo cubano. Seguiré siendo lo que soy, un soldado del deporte revolucionario de nuestro país», declaró Acebal, quien reconoce lo beneficioso que ha sido para la Mayor de las Antillas abrirse, de unos años para acá, al pugilismo rentado, que aporta, entre otras cuestiones, preparación táctica competitiva para enfrentar las peleas de carácter amateur.
