La expansión global de la '
fast fashion' continúa ocultando dinámicas laborales muy duras. Aunque algunas firmas, como
Primark, mencionan proveedores europeos, la mayor parte de su producción sigue ubicada en Asia. Las etiquetas revelan la procedencia real:
India, China y, de forma especialmente constante, Bangladesh, un país donde miles de personas trabajan por salarios extremadamente bajos.
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