La Real Sociedad esperaba encontrar en
Umar Sadiq una referencia ofensiva que sostuviera al equipo durante la ausencia de Mikel Oyarzabal. Era su
primera titularidad en LaLiga esta temporada y el momento parecía idóneo para reivindicarse. Durante los primeros minutos, el nigeriano ofreció síntomas alentadores: presionó con intención, animó a la grada con su zancada amplia e incluso tuvo un mano a mano -finalmente invalidado por fuera de juego- que mostraba cierta chispa competitiva. Sin embargo, aquello fue solo un espejismo. En cuanto el partido se asentó, Sadiq volvió a entrar en la versión más preocupante del delantero:
descoordinado, sin capacidad para aguantar un balón y totalmente desconectado del circuito ofensivo.
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