El Sevilla cayó derrotado ante el Betis en el derbi (0-2) . El cuadro verdiblanco consiguió este domingo su primera victoria en el Ramón Sánchez-Pizjuán desde 2018 evidenciando que tiene en su plantilla muchísimas más dosis de calidad técnica que su eterno rival. Pablo Fornals descosió al Sevilla tras el descanso aprovechándose igualmente de los ya clásicos errores defensivos del equipo de Almeyda que, en esta ocasión, también hicieron acto de presencia. La primera mitad cumplió con las expectativas de un derbi. El miedo a cometer un error se impuso y la mezcla de nervios y tensión provocaron que las imprecisiones fueran una constante. Ninguno de los dos equipos se encontró cómodo sobre el césped del Ramón Sánchez-Pizjuán. Ambos equipos echaron en falta que sus jugadores más determinantes pudieran actuar. Si bien en el Betis jugadores como Isco o Lo Celso quizás podrían haber ayudado a progresar con balón al equipo, en el Sevilla la alarmente carestía de calidad en la línea de tres cuartos sigue siendo evidente y flagrante desde que echó a rodar el balón en el mes de agosto en la primera jornada de LaLiga. Así, los primeros acercamientos de uno y otro equipo tardaron en llegar. Primero fue Pablo García el que, tras un error en la entrega de Marcao, probó suerte con un disparo lejano que estuvo lejos de encontrar portería. Luego sería José Ángel Carmona quien igualmente disparó demasiado alto. Comenzó a ganar control el Sevilla en el partido y, tras una bonita -y efectiva- elástica de Chidera Ejuke, Djibril Sow sí estuvo más cerca de hacer intervenir a Valles. No obstante, la oportunidad más clara del primer tiempo la tuvo Abde . El marroquí hizo sufrir lo indecible a Juanlu antes del descanso y en un contragolpe se pudo plantar conduciendo el balón ante Odysseas Vlachodimos. Afortunadamente para los intereses sevillistas, el griego en la primera ocasión en la que tuvo que actuar estuvo acertado y desvió el disparo del extremo bético. Con el tembleque que siempre provoca al aficionado sevillista cada intervención de Marcao, el árbitro del encuentro le perdonó una tarjeta amarilla al brasileño tras un salto con Cucho Hernández en el que golpeó el balón con la mano además de impactar en el delantero bético. En la caída acabaría quedando mal parado, lo que provocaría su salida del terreno de jueg para dejar su sitio a Kike Salas. No sería tan piadoso el jienense Munuera Montero con Bartra, quien vio la primera tarjeta amarilla del partido al parar en falta a Carmona, quizás junto a Ejuke el futbolista más propositivo en clave sevillista del primer tiempo. El segundo tiempo comenzó siendo prometedor para los intereses sevillistas, ya que Alfon González realizó el primer disparo a puerta del partido en clave sevillista en la primera jugada tras la reanudación. Álvaro Valles, no obstante, detuvo el lanzamiento sin problemas. El partido se desequilibró en el minuto 53 de partido. Peque realizó un remate acrobático de chilena que atrapó el portero bético. Valles puso el balón en juego y tras el cabezazo de Kike Salas en campo propio, Mendy se relajó a la hora de conducir el balón dejando que Fornals robara. El centrocampista bético fue dejando a jugadores sevillistas atrás y batió por bajo a Vlachodimos. El gol visitante espoleó a los de Pellegrini y no fue bien asimilado por los de Almeyda que a raíz del tanto de Fornals dejaron abundantes espacios que mantuvieron la amenaza de un nuevo gol bético. Y tras una buena parada de Vlachodimos a Pablo García acabaría llegando el segundo. Altimira tras un saque de esquina encontró el balón dentro del área y batió por alto a Vlachodimos. Almeyda fue buscando soluciones en su banquillo, pero los recursos que tenía a su disposición no consiguieron mejorar al equipo que no encontraba la forma de llegar a la portería de Valles y seguía dando opciones al rival de aumentar su renta. Para colmo de males, Isaac Romero dejó a sus compañeros en la estocada viendo una tarjeta roja en el minuto 84 de juego por una patada a Valentín Gómez. El lío que marcó el final del partido llegó a pocos minutos del final cuando Munuera Montero metió a los dos equipos en los vestuarios . Natan festejó con rabia un corte de balón ante la grada de Gol Norte del Ramón Sánchez-Pizjuán y desde ese sector se lanzaron objetos al terreno de juego. El árbitro, que anteriormente ya había lanzado una advertencia en este sentido, recogió una botella que pasó cerca de Valles y mandó a los dos equipos al túnel de vestuarios. El partido quedó suspendido durante quince minutos. Tras la reanudación nada cambió y el Sevilla encadenó su segunda derrota consecutiva tras la sufrida el pasado lunes frente al Espanyol.