La crisis habitacional que impacta de lleno sobre buena parte de la población es un problema complejo, larvado desde hace más de una década, que exige soluciones multidisciplinares. Simplificarlo, coinciden los expertos, no solo es caer en un error de percepción, sino complicar la salida a un laberinto en el que decenas de miles de ciudadanos viven atrapados. Las cifras, tanto globales como estadísticas, son elocuentes. El precio del metro cuadrado en alquiler en Galicia, de media, sobrepasa los 9 euros , lo que implica que un piso de 100 metros cuadrados rondará los mil euros en el mercado. Y de ahí para arriba, porque la cosa en las principales ciudades, donde la tensión es mayor, tiende a complicarse. En La Coruña, por ejemplo, el desembolso medio por un piso en alquiler es de 705 euros. Vigo, Santiago o Pontevedra se mueven en la misma órbita en la que también están sus correspondientes áreas metropolitanas, ubicaciones en las que tradicionalmente los costes de alquiler o compra eran más accesibles, pero que ahora se han contagiado de esa horquilla disparatada. Con el acceso a la vivienda ocupando los primeros ránking en cuanto a las preocupaciones que desvelan a los ciudadanos, el sector de la arquitectura toma la palabra para diagnosticar la situación y plantear soluciones futuras. En una entrevista con ABC, el presidente del Colegio de Arquitectos de Galicia (Coag), Luciano Alfaya, disecciona las causas de la fotografía actual. «Hace diez años, en el 2007, en Galicia se estaban construyendo 40.000 viviendas. Una década después eran 1.500, un 90 por ciento menos» concreta el experto para señalar directamente el «parón en la construcción» como falta de la escasez de oferta. Las últimas cifras, prosigue, apuntan a una leve remontada que implica que el año pasado el Coag visó 3.484 viviendas y este año —en septiembre— ya se había superado esa cifra, con lo que la estimación es que el dato crezca alrededor de un 25 o un 30 por ciento. Un respiro que marca una tendencia positiva , pero que sigue muy lejos de las cotas de hace una década. Pero este frenazo en la construcción, por sí solo, no explica la coyuntura actual. Asociado al este problema, el decano de los arquitectos pone sobre la mesa el encarecimiento de los materiales, que implican un despegue de los costes inasumible para muchos bolsillos, aparejado a la carencia de mano de obra. «Durante años se demonizó la construcción y eso ha llevado a que ahora, que se está reactivando , nos encontremos con que la mano de obra que hay es escasa y está envejecida», remarca Alfaya para constatar una realidad que afecta tanto a la creación de nuevos inmuebles como a la restauración de los de segunda mano. La lectura de los datos que analizan el estado de la vivienda en Galicia también revela que es la comunidad con el mayor parque de casas vacías, cerca de las 300.000. Es cierto, incide el portavoz del Coag, que dentro de este apartado existe una tipología muy variada —casas en zonas rurales, pendientes de reforma—, pero sigue siendo clave «que esa vivienda vacía pueda estar a disposición de la ciudadanía» . Para movilizarla, además de las bonificaciones fiscales que proponen desde el gremio inmobiliario, Alfaya recomienda activar «una visión estratégica» que ofrezca calidad de vida fuera de las ciudades con servicios que faciliten que la población pueda fijar su residencia en estas zonas menos pobladas, donde el acceso a una vivienda es más barato. Lo que el arquitecto denomina la «recuperación del territorio». Con la obra pública activándose poco a poco (probablemente este sea el año en el que más vivienda pública se ha creado en relación a la privada), regular la vivienda turística y la especulación parece, a ojos del gremio, otro de los retos a afrontar. «Los precios se están incrementando por encima de los ingresos, y eso implica que la vivienda se acaba convirtiendo en lo que no debería ser nunca, que es un producto especulativo» afirma Alfaya en íntima relación con los grandes tenedores y los pisos turísticos. « No parece que debamos seguir permitiendo la proliferación de viviendas turísticas . Mientras no podamos resolver el problema que tenemos, sería necesario que hubiese actuaciones que frenasen este incremento desmedido» receta el decano para constatar que «si no tenemos resueltas las necesidades de la población de tener una casa, no deberíamos pensar en la vivienda como negocio». Sin perder de vista su formación, el portavoz gallego apela a que las prisas por construir no deben empañar la habitabilidad y el confort de los hogares del mañana. « En el futuro probablemente nos desplazaremos menos y pasaremos más tiempo en nuestro entorno más próximo , con lo que la vivienda tiene que ofrecer cada día mejor calidad espacial para poder residir en ella con la mayor comodidad y con más espacio» recalca Alfaya sobre las exigencias de una nueva normativa habitacional, que «en la que no debemos dar pasos atrás». Al hilo de esta cuestión, más estética pero igual de importante, Alfaya razona sobre la proliferación de los denominados 'edificios cebra'. Bloques con una misma estructura, por lo general blancos y negros, que empiezan a ser criticados por su impacto en el paisaje urbano, por la homogeneización del entorno y por su falta de diseño. Una igualdad estética sobre la que el decano de los arquitectos lanza una reflexión: «Yo creo que la ciudad es heterogénea por naturaleza, es decir, que realmente siempre se ha ido configurando con distintas aportaciones y diseños arquitectónicos, y eso es una gran virtud, porque se van construyendo como testigos de cada época. Creo que lo que debemos es crear de una manera más positiva, y fomentar la pluralidad de diseños , que las ciudades sigan teniendo distintas autorías y cada vez más participación de arquitectos de distintas generaciones».