Estamos empezando diciembre y
la Navidad ya se siente en el aire. Las calles se llenan de luces, las compras comienzan a multiplicarse y, para muchos,
también es momento de preparar viajes para reunirse con familiares y amigos. Planificar con antelación vuelos, alojamientos y desplazamientos puede marcar la diferencia entre
unas fiestas tranquilas o un verdadero estrés navideño.
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