El mapa de Extremadura, de norte a sur, de Cáceres a Badajoz, evidencia una realidad ya contrastada: la piel extremeña es piel de toro, con especial relevancia de los festejos populares, los de la verdadera raíz de la tauromaquia. Así se ve en el exhaustivo informe -que abarca desde 2017 a 2024- elaborado por la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (Anoet), en colaboración con la Junta extremeña y que analizaron con el Consejo Asesor Taurino durante una reunión en 'Las Tiesas de Santa María', la finca de Victorino Martín. Extremadura respira tauromaquia: aquí los toros no son un espectáculo puntual, sino una seña de identidad que late en cada pueblo (una localidad pacense, Esparragosa de Lares, tiene el...
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