SD Éibar 1 – 2 Real Zaragoza | Crónica
Que no podemos reblar
El fútbol, ese universo que nos acubilla y nos rechaza al mismo tiempo, zarandea nuestro destino sin atender a la lógica ni la razón. Ayer, en un partido que ni el guionista más heterodoxo habría imaginado, el Real Zaragoza le arrancó tres puntos al futuro. Ocurrió en medio de un rudo maremoto en el que las velas de todas las naves se rasgaron trucadas por los furiosos vientos del infortunio.
Después de la victoria ante el Huesca del pasado domingo, la semana se había mostrado limpia y esperanzada. Sin campanas que voltear ni ilusiones que airear, quien más quien menos soñamos con traernos uno o tres puntos de Ipurúa. Sin argumentos, sin explicaciones, pero optimistas por vocación.
Sellés mantuvo el equipo. Solo cambió a Rado, sancionado, por Saidu. Lo demás, igual. Los primeros minutos fueron, de nuevo, una explosión de voluntad blanquilla. Sin molestar a Magunagoitia, el balón corría con velocidad de un jugador zaragocista a otro. La intensidad en sus acciones y la voluntad del equipo se dejó notar y aunque no había luces que anunciasen un gol, sí que había destellos que favorecían la expectación.
Las malas noticias comenzaron a llegar en el minuto 18. Insua, que estaba empezando a posicionarse como un defensa necesario en este Zaragoza arguellau, se lesionó. La solución, Gomes. Se daba así una defensa cuyos centrales eran un mocet de 17 años y otro de 20. La cara oculta de la veteranía que tanto se reclama estos días. No fue eso lo peor. Cuatro minutos después le pitaron un enalty a Valery por mano. A tremolar. Por fortuna Andrada detuvo el lanzamiento de Bautista. La pena fue que en el córner subsiguiente Nolaskoain remató solo de cabeza y logró el 1-0. Más tembleque. Tras el saque de centro, el tercer infortunio: Saidu fue expulsado por una segunda amarilla por una falta al borde del área que solo vio el valenciano Fuentes Molina.
Sellés tuvo que reordenar a los zagales. Retrasó a Francho y Valery y ubicó un sistema defensivo de cinco en situaciones de acoso sin renunciar al ataque. Y se encomendó a Andrada. El arquero argentino nos regaló un ramillete de buenas intervenciones que evitaron el segundo gol de los vascos y sostuvo al equipo con su experiencia y buen hacer. Un despeje a un chut de Arbilla y otro desvío a un cabezazo de Bautista fue su contribución a la causa.
El Zaragoza se reactivó y la opción llegó en el minuto 28. Guti botó una falta lateral que despejó con la mano Cubero. El zaguero ya tenía una amarilla, por lo que si el trencilla hubiera sido justo el Eibar habría quedado también con diez. No ocurrió. Sin embargo, sí pitó el claro penalty. Soberón se la pidió y su ejecución, nítida y potente, sirvió para lograr el empate.
La situación pedía solidez física y mental y una buena estructura de equipo para afrontar una hora de superioridad ebiarresa. De momento, había que llegar vivos al descanso. Había que tirar de Puerta del Carmen y sabido es que para eso hace falta orden cabeza, solidaridad y templanza. Y un buen portero. Todo eso lo tuvo ayer el equipo de Sellés. Y para muestra, las dos enormes paradas de Andrada a sendos cabezazos de Martón. Inconmensurable.
Tras la ducha la cara del Eibar era otra. Beñat San José cambió a tres jugadores y lanzó a los suyos a un ataque denso y sostenido. Rubén Sellés no tocó al grupo. Lo dispuso, eso sí, para soportar con gallardía y sensatez la avasalladora maquinaria del Eibar, lo que logró gracias a una ajustada ejecución de los mecanismos precisos.
Ello no impidió que el Eibar tuviese varias ocasiones que rozaron el gol. Solo su impericia y el excelente trabajo de Andrada evitaron que subiese el 2-1 al marcador. Pero todo lo que estaba ocurriendo marcó el sino de la tarde. Porque el fútbol también sabe de actuaciones estelares del portero y de errores del contrario. Martón habrá soñado con el argentino, pues le detuvo otro remate con una parada in extremis. Además, ahí estaba Alkain para enviar el balón al cielo cuando tenía todo a su favor.
El Zaragoza solo tenía un objetivo: prolongar el sitio del Eibar sin que este encontrase el camino del gol y llegar al tramo final con el empate en el zurrón y ver qué pasaba. Entraron Juan Sebastián y Tasende. Sangre y aire frescos, fortaleza defensiva que confirmó que el plan era posible. Poco después, Moya y Bakis. Dos jugadores estos con poca chance en el primer tercio de la temporrada que, sin embargo, iban a traer en sus botas los tres puntos de oro que ahora brillan en las torres del Pilar y de La Seo.
Fue en una jugada al primer toque. Andrada sacó largo, peinó y prolongó Bakis, la luchó Francho con la fiereza del león, centró y el balón salió repelido. Lo recogió y volvió a centrar y el rechace fláccido de Nolaskoain se lo encontró Moya que remató con decisión. El balón rozó la cadera de Bakis y entró en la puerta de Magunagoitia. La locura se apoderó del escudo del león. Nadie podía soñar hace ocho días con encontrarnos en este punto. Nadie, digo bien. Por eso el zaragocismo explotó como solo un animal herido puede hacerlo cuando recibe el primer cuidado.
Desde ese momento hasta el final vivimos una oleada de situaciones que amenazaban con prolongar el sufrimiento. Pero ahí estuvieron todos y cada uno de los chicos, armados de rasmia incontestable hasta el fondo del alma. Fueron minutos de incertidumbre y sudor metálico en los que Andrada aún nos regaló otro paradón a cabezazo de Bautista. Ya no había duda: esta victoria tiene nombres propios y apellidos comunes. Ojalá a finales de mayo recordemos esta tarde como el momento en que el Real Zaragoza recogió lo mejor de su historia y lo convirtió en un Manifiesto por el Futuro.
Ficha técnica
SD Éibar:
Magunagoitia; Cubero (Olaetxea, 46′), Nolaskoain, Marco Moreno (Rodríguez, 46′) Arbilla; Sergio Álvarez (Alkain, 46′), Garrido (Magunazelaia, 88′), Villa (Javi Martínez, 75′), Corpas; Bautista, Martón.
Real Zaragoza:
Andrada; Aguirregabiria, Insua (Gomes, 19′), Saidu, Pomares; Raúl Guti, Keidi Bare (Toni Moya, 79′), Francho Serrano, Valery (Juan Sebastián, 69′); M. Soberón (Tasende, 69′), Kodro (S. Bakis, 79′).
Goles:
Nolaskoain (M. 23, 1-0). M Soberón (M. 31, 1-1). Toni Moya (M. 82, 1-2).
Árbitro:
Sr. Andrés Fuentes Molina. Amonestó a Cubero, Villa, Sergio Álvarez, Marco Moreno, Alkain y Bautista por parte local y a Saidu (expulsión tras doble amarilla), Pomares y Andrada por parte visitante.
Puntuaciones
Andrada: 5. Gran tarde, enorme actuación.
Aguirregabiria: 4. Esforzado y acertado.
Insua: S. C.
Saidu: 1. Desacertado en algunas acciones y en la segunda amarilla.
Pomares: 4. Lo trabajó todo y lo hizo bien.
Guti: 4. Presente y eficaz.
Francho: 5. Inmenso en esfuerzo y en protagonismo.
Keidi Bare: 4. Se miró a sí mismo y se encontró. Importante.
Valery: 3. Desequilibra y preocupa al contrario.
Soberón: 3. Se ve más confiado. Participó y goleó.
Kodro: 3. Interesante presencia. Amedrenta y fija.
Gomes: 4. Difícil papel muy bien resuelto. Ordenó y defendió.
Juan Sebastián: 4. Gran aportación defensiva.
Tasende: 3. Entendió muy bien el partido.
Moya: 4. Entró y besó el santoral entero. Goleó…a medias.
Bakis: 4. Estuvo en el sitio con su prolongación y su rebote.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello
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