Madrid despertará mañana con la ilusión de ganar algo . Lo hará con una puntualidad que no figura en los relojes porque no es una mañana cualquiera. Es una mañana que se repite. El frío tiene memoria y los bares también. Hay camareros que no preguntan qué se va a tomar; lo sirven. El café sabe igual que siempre y, sin embargo, hoy se pide más. En alguna parte de la ciudad, los niños de San Ildefonso aclaran la voz. No ensayan la ilusión. Ensayan la exactitud. Estas últimas semanas se les escucha ensayar, pared con pared en Redondilla y esa Latina tan castiza donde canta el argentino. El Sorteo de Navidad no nació como fiesta, sino como remedio. La...
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