El pistacho, el nuevo oro del campo español
La historia de Víridi Horizons (del latín horizontes verdes) empieza, curiosamente, con un ángel inversor. David Soler empresario con 18 empresas fundadas en cinco sectores y reconocido con el Premio Emprendedor 2025 de ICAI decidió, tras multiplicar su inversión, comprarse una finca en Tembleque (Toledo) y plantar pistachos.
La bautizó como Villa Ebury evocando el nombre de la exitosa fintech Ebury fundada por su socio y amigo Salvador García. A Salvador, aquello le despertó una curiosidad que terminaría transformándose en un proyecto empresarial de gran escala. Empezó investigando qué había detrás de aquella plantación improvisada y descubrió un cultivo con una ecuación riesgo-retorno muy poco habitual en el sector agrario: un activo real, con riesgo acotado y una oferta mundial limitada por razones climáticas. El pistacho solo prospera en muy pocas zonas del planeta. España, especialmente Castilla-La Mancha, es una de ellas.
A partir de ahí, los fundadores de Víridi Horizons se pusieron a buscar fincas. El proceso no fue fácil: «Encontrar buenas fincas es muy complicado; necesitas un análisis riguroso y un equipo técnico fuerte», recuerda García. El equipo fundador empezó por una pieza clave: Ignacio Soler, hijo del inversor David Soler que había iniciado la aventura sin saberlo. Desde los 14 años Ignacio trabajaba en la finca original, en Tembleque, donde se forjó su conocimiento del pistacho. Hoy, explica García, «es una de las personas que más saben de pistacho en España».
Comienza la aventura
García comienza entonces la adquisición y desarrollo de fincas en Madrid, Toledo, Albacete y Ciudad Real. Le acompaña en esta aventura un equipo joven y altamente especializado en agronomía e innovación tecnológica, encabezado por Ignacio Soler y Félix Romero. A día de hoy, Salvador es el primer inversor no institucional en el sector del pistacho en España.
Los servicios que ofrece Víridi Horizons, al margen de su explotación directa de sus propias tierras, se dirigen principalmente a personas e instituciones con exposición al campo, ya sean agricultores con cierto patrimonio en tierras –con superficies a partir de 100 hectáreas- o inversores institucionales, con diversificación en varios cultivos, que necesitan el conocimiento y la capacidad de gestión de un operador especializado en el sector del pistacho.
VH asesora a esos clientes para localizar la finca más adecuada y, una vez que cuentan con el terreno, les ofrece un servicio «llave en mano» para acometer la plantación, el cuidado y, en su momento, la explotación, proceso, transformación y comercialización del producto.
Su éxito es palpable. La empresa se ha consolidado en menos de tres años como el operador de referencia del pistacho en España, con más de 1.200 hectáreas en propiedad y 1.000 hectáreas gestionadas y una previsión de alcanzar entre 5.000 y 10.000 en los próximos tres años y posicionarse en ese plazo como el mejor operador de pistacho en España.
La transición de Salvador García desde el mundo fintech al agrario no fue un salto premeditado, sino la convergencia entre la búsqueda de buenas inversiones a largo plazo y la oportunidad de construir un negocio operativo con futuro. El cultivo del pistacho en España, pese a tener raíces históricas que se remontan a los romanos, cayó en el olvido tras la Reconquista, cuando se arrancaron las plantaciones por asociarse a costumbres árabes. Solo en los últimos quince años, gracias a estudios agronómicos recientes, se ha recuperado un cultivo con un enorme potencial.
La oferta no cubre la alta demanda en Europa
El mercado internacional refuerza esa oportunidad. Europa demanda entre 150.000 y 200.000 toneladas de pistacho al año; España apenas produce en torno al 1%. La mayor parte del consumo la abastece California, principal productor mundial, con 600.000 toneladas anuales, controladas en un 50% por Wonderful Pistachos.
Y a su consumo se están sumando también países como China e India, lo que está disparando los precios y creando un escenario muy favorable para los nuevos operadores de calidad premium. En este contexto, ocupar una pequeña parte del mercado europeo es prácticamente inevitable para España a medida que sus plantaciones entren en producción. «Este año la cosecha española habrá estado entre 6.000 y 8.000 toneladas; el año que viene esperamos 15.000. El crecimiento será muy fuerte, pero aun así no se cubrirá toda la demanda», explica García.
Rentabilidades del 10%
Su modelo de negocio representa una singularidad en el sector agrícola español, en tanto que es el único operador verticalmente integrado dedicado exclusivamente al pistacho, presente en todas las fases de la cadena de valor –desde la semilla hasta el producto final–. Víridi ha trabajado en este tiempo con los mejores viveros para incorporar a su producción plantas injertadas propias, tanto en raíz desnuda como en maceta.
Ahora VH persigue con su actividad unas rentabilidades en torno al 10%, una vez deducida la tasa de inflación, partiendo siempre de unos escenarios base muy cautos a la hora de calcular el precio del pistacho en los mercados internacionales.
La clave del pistacho, no obstante, no es solo el volumen, sino la calidad. El fruto español —y especialmente el de secano— tiene mejores propiedades organolépticas que el californiano, cuya productividad extrema se obtiene sacrificando parte del sabor. «El mercado ya paga más por el pistacho español», señala García.
Ese diferencial es, precisamente, la base del área industrial de Víridi Horizons: la fabricación de ingredientes de altísima calidad —pastas, cremas, granillo— orientados a heladeros, pasteleros y fabricantes de panettone.
Fábrica en Alcobendas
La empresa ya ha realizado catas y seleccionado los mejores frutos de sus fincas para las primeras elaboraciones, que producirán inicialmente a través de socios italianos mientras finalizan la construcción de su fábrica propia para la elaboración de pasta de pistacho en Alcobendas. Tendrá 800 metros cuadrados de superficie y contará con tecnología avanzada para automatizar la mayor parte del proceso de fabricación.
Con ello buscan una comparación directa con la pasta de pistacho de Bronte, considerada referencia mundial. «Estamos convencidos de que nuestra pasta selección única será tan buena o mejor», afirma. Entre sus planes de crecimiento está también construir una planta de procesado en Tembleque (Toledo) con capacidad inicial para 6.000 toneladas, ampliable a 10.000, que iniciará sus operaciones en 2027 y generará entre 10 y 20 empleos directos.
Aunque la mayor parte de las fincas propias —especialmente las de Ciudad Real y las más de 600 hectáreas de la vega del Tajo— alcanzarán producciones fuertes alrededor de 2028, otras actividades del grupo ya generan beneficios: servicios de ingeniería, asesoramiento técnico y la incipiente comercialización de ingredientes. Desde hace apenas unas semanas han empezado a ofrecer servicios a terceros, tras tres años operando en exclusiva para ellos mismos. La demanda, aseguran, no ha tardado en llegar.
Nuevos inversores
A la hora de atraer inversores privados, Víridi Horizons no ha tenido que convencer a nadie del potencial del pistacho: la mayoría ya conocía casos de éxito y buscaba una forma profesionalizada de entrar en el cultivo. «El gran problema es que tardas muchos años en saber si has cometido errores graves», explica Salvador. Plantaciones mal diseñadas pueden revelar fallos solo al quinto o sexto año. La función de Víridi es ofrecer la tranquilidad de un operador experto: sus fincas en producción y las que gestionan para terceros muestran crecimientos y rendimientos sólidos, lo que da seguridad a nuevos inversores.
La expansión geográfica del cultivo sigue siendo diversa, aunque las mejores zonas se concentran en Ciudad Real, Toledo, Albacete y parte de Madrid, especialmente la vega del Tajo. Existen microclimas favorables en otras regiones, protegidos del frío o situados a mayores alturas, pero la mayor parte de la nueva superficie se localiza en las provincias tradicionales.
Contra la despoblación rural
García también señala que el pistacho puede tener un papel relevante en la lucha contra la despoblación rural. El sector agrario vive una doble transición: una jubilación masiva de agricultores y, al mismo tiempo, una fuerte tecnificación y profesionalización. «Vemos que los ingenieros que se incorporan lo hacen porque les encanta; aprenden muchísimo, trabajan con impacto real y los proyectos tienen escala», explica.
El pistacho, además, permite explotaciones rentables incluso en secano, y no depende de subvenciones. La necesidad de personal propio en las fincas, bien formado y con responsabilidad directa en el desarrollo del arbolado, ha creado también nuevas oportunidades laborales en el territorio.
La compañía también subraya que la evolución de los precios ha sido especialmente favorable en 2025. En este sentido, hay que tener en cuenta que el operador de referencia en EEUU ha anunciado para esta campaña un precio aproximadamente un 10% superior al año anterior, cuando el mercado esperaba una corrección a la baja, lo que ha dado soporte al conjunto del sector.
A este respecto, Víridi Horizons señala que el pistacho español mantiene un diferencial positivo frente al americano gracias a su mayor calidad percibida, y ese diferencial se ha sostenido e incluso ampliado en 2025. «Ha sido un año muy bueno para el agricultor, después de varias campañas con precios más ajustados» señala García.
Todo este proyecto está siendo posible gracias a un equipo formado por 20 personas, cifra que puede superar el centenar en temporada de plantación, poda y recolección. El equipo cuenta con ingenieros jóvenes y altamente cualificados, que encarnan una nueva generación de profesionales del campo que combinan tecnología, pasión y visión empresarial.
También con la colaboración de Julián Guerrero, uno de los investigadores pioneros del pistacho en España, autor junto con José Francisco Couceiro del libro «El cultivo del pistacho», considerada una obra de referencia en este sector.
La visión de García es sencilla, aunque poco habitual en el sector: «Nuestra ambición es hacer algo divertido con gente divertida». El crecimiento —asegura— lo marcarán las oportunidades reales, no un plan de negocio impuesto por inversores. A su favor tienen un cultivo con un diferencial claro de calidad, un mercado europeo hambriento de producto y un equipo técnico conectado con centros de investigación en España, Estados Unidos, Australia, Irán, Argentina y Turquía, pioneros mundiales en el desarrollo del pistacho.
Todo ello les impulsa en un sector que está renaciendo en España tras siglos de ausencia.
