El fútbol es una selva en la que los presidentes, como
Florentino Pérez y
Joan Laporta, son depredadores del poder y cambian su postura, según sus intereses personales que, a menudo, no son los de sus clubes. Su principal objetivo es perpetuarse en el cargo. En estas ‘guerras’ fratricidas de ambición, la lealtad es una quimera.
Florentino ‘facilitó’ la presidencia de
Laporta, permitiendo la famosa pancarta, porque sabe que
Jan es un grandilocuente, que se acaba aliando con los poderosos.
Seguir leyendo...