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Декабрь
2025

Asesinar en Navidad: cuando ETA buscaba causar el mayor daño a los familiares de las víctimas

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Asesinar en Navidad. ETA era consciente del daño añadido que hacía a los familiares de las víctimas en esas fechas por lo que, dentro de su carácter criminal, no dejaba pasar la ocasión. Daba igual que fuera un comerciante acusado de “tener relación” con la Policía; un general retirado de la Guardia o un agente de la Benemérita en activo, los pistoleros apuntaban sus armas, siempre por la espalda como era habitual en la cobardía de estos individuos. O dejaban bombas trampeadas.

Había nacido en Extremadura, tenía 58 años, era comerciante. El 23 de diciembre de 1978, los etarras Manuel María Ostolaza Alcocer, Luis María de Marcos Olaizola, del “comando Txirrita”,le esperaban armados con un subfusil. Después de llegar a San Sebastián desde Cáceres, Pedro Garrido Caro pasó por la tienda de ultramarinas “Ana Mari”, comercio del que era propietario junto a su esposa en el paseo de Alza. En el establecimiento le esperaban su mujer, Filomena González, y su hija María Pilar. En ese momento, los etarras que estaban esperando en el exterior abrieron fuego contra Pedro y su familia.

El comerciante fue alcanzado por tres disparos y el último le dio en el cuello seccionándole la yugular y provocándole la muerte por hemorragia. La mujer fue herida gravemente, pero consiguió salvar su vida gracias a una intervención quirúrgica en el hospital de la Cruz Roja. La niña también fue herida y recibió tratamiento en la residencia Nuestra Señora de Aránzazu. La banda terrorista, que justificó el crimen acusando a la víctima de estar relacionada con la Policía, asumió la autoría de este asesinato.

El general de Brigada de la Guardia Civil Juan Atarés Peña había rechazado repetidas veces llevar escolta, a pesar de que ETA había intentado asesinarle en cuatro ocasiones, truncadas todas ellas por diversos motivos. Esta vez los terroristas lograron su objetivo. Era el 23 de diciembre de 1985.

El militar solía pasear por el parque de la Vuelta del Castillo de Pamplona, ubicado a escasos metros de su vivienda. Aquel día de invierno, a mediodía, cumplía con su rutina cuando dos etarras se apearon de un turismo previamente robado. Pertenecían al “comando Nafarroa”. Mercedes Galdós disparóal militar tres tiros por la espalda. Las heridas sufridas en la cabeza causaron la muerte inmediata de la víctima. Un tercer integrante de ETA esperaba a los terroristas en el citado vehículo con el motor encendido para emprender la huida. El general Atarés había nacido en Huesca en 1918. Estaba casado y tenía cuatro hijos.

La viuda del general, María Luisa Ayuso, y una hija llegaron a lospocos minutos al lugar del crimen. La información gráfica de la edición de los diarios españoles del día siguiente recogió instantáneas en las quese observaba la dramática imagen de la esposa abrazada al cadáver de su marido. María Luisa Ayuso declaró en esos duros momentos: “Ha muerto como un valiente y yo les perdono, ahora que todo el mundo habla de odio". En 1987, una sentencia de la Audiencia Nacional condenó a Juan José Legorburu Guerediaga y a Mercedes Galdós Arsuaga a sendas penas de 29 años de prisión y 5 meses por los delitos de asesinato y atentado contra la autoridad.

En la Nochebuena del año siguiente. Varios miembros de ETA se dirigieron en un coche robado al hipermercado del grupo francés Pryca en Oyarzun, donde colocaron un artefacto explosivo. Minutos antes de las 20.00 horas, varias llamadas anónimas avisaron a los responsables del centro comercial y a la asociación de ayuda en carretera de la colocación de una bomba en el hipermercado.

A la hora indicada por los terroristas, las 20.30 horas, la bomba no explotó y los guardias civiles que se acercaron a Oyarzun continuaron buscando el artefacto entre los bolsos y paquetes de los clientes, en la zona de consigna. Diez minutos después de la hora señalada, José Antonio Peña Medina estaba inspeccionando una bolsa cuando le explotó la bomba, que provocó su muerte en el acto. Además, resultaron heridos un comercial y un empleado de limpieza. José Antonio Peña Medina, de 26 años, era natural de la localidad jienense de Castillo de Locubín, estaba casado y tenía dos hijos. Había ingresado en la Guardia Civil en 1981.

En aquella época, la cúpula de ETA había ordenado a todos sus comandos que atentaran contra intereses económicos franceses en España debido a la colaboración que prestaba el Gobierno de París en materia de extradiciones. Al día siguiente, Navidad,

ETA hacía estallar en Madrid otro artefacto explosivo en la habitación 313 del hotel Novotel, también de capital francés. La explosión causó numerosos estragos materiales, aunque no daños personales.

En abril de 1996, la Audiencia Nacional condenó al etarra Francisco Ramón Uribe Navarro a penas que sumaban 50 años y 4 meses de cárcel por el atentado del Pryca de Oyarzun. Además, le condenó a pagar 40 millones de pesetas a los herederos del agente en concepto de indemnización.




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