En una obra de 1769 analizada en este libro, 'El deseo de seguidillas', el célebre autor de sainetes madrileño Ramón de la Cruz presenta a un grupo de nobles españoles que se aburre mucho. Sin duda, más allá de que tuvieran posibles, hoy diríamos que eran unos 'ninis' de manual . Uno de ellos, don Pedro, les propone acercarse a un barrio de las afueras, «a bailar seguidillas y alternar con gente del pueblo». Este consiste, de manera literal, en «mujeres de modales sencillos, hombres mal afeitados y chicos en cueros». Por supuesto que encuentran la autenticidad que buscan, «compuesta de lenguaje brusco, canciones picantes y bailes fogosos ». Menos expuesta a los dictados de la moda (a la francesa),...
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