El error común que anula los beneficios de la zanahoria
El vegetal que destaca por su perfil nutricional
La zanahoria es una fuente destacada de vitamina A gracias a su alto contenido en beta-caroteno, un pigmento vegetal que el organismo convierte en retinol. Además, aporta vitamina K, potasio y fibra, lo que la convierte en un aliado digestivo, antioxidante y protector de la salud ocular.
Su consumo habitual está vinculado a la mejora del sistema inmune, la piel y la salud visual. Pero estos beneficios no siempre se obtienen en su totalidad. La forma de preparar y consumir la zanahoria influye directamente en la biodisponibilidad de sus nutrientes clave.
¿Mejor cruda o cocida? Depende del objetivo
Una de las dudas más frecuentes es si es mejor consumir zanahoria cruda o cocida. Según el doctor Manuel Viso, la cocción cambia por completo su perfil nutricional, y dependiendo del objetivo dietético, puede ser más o menos adecuada.
Ventajas de consumirla cruda
Cuando se consume cruda, la zanahoria conserva al máximo su contenido en fibra y en vitamina C, lo que favorece la saciedad, la digestión y el control glucémico. Es ideal en ensaladas, snacks y como crudité acompañada de hummus o yogur.
Lo que aporta la zanahoria cocida
La cocción, especialmente al vapor o hervida, rompe las paredes celulares del vegetal, lo que permite que el beta-caroteno se libere y se absorba mejor en el intestino. Eso sí, debe acompañarse de una fuente de grasa saludable como aceite de oliva virgen extra, aguacate o frutos secos para que el cuerpo lo asimile de forma eficiente.
El error que todos cometen y lo cambia todo
El doctor Viso alerta de que muchas personas cocinan la zanahoria sin añadir ningún tipo de grasa. Este gesto, aparentemente saludable, impide que el organismo absorba correctamente el beta-caroteno, ya que es un nutriente liposoluble. Es decir, necesita grasa para disolverse y pasar al torrente sanguíneo.
Por tanto, una zanahoria cocida sin grasa apenas aporta vitamina A utilizable, lo que supone una pérdida considerable de sus beneficios. La recomendación médica es clara: si vas a cocerla, añade siempre una pequeña cantidad de grasa saludable para potenciar su efecto nutricional.
¿Y el jugo de zanahoria?
Otra forma popular de consumo es el zumo o licuado de zanahoria. Este formato concentra el beta-caroteno, pero elimina casi toda la fibra. Aunque puede ser útil como aporte rápido de antioxidantes, su uso debe ser ocasional y, preferiblemente, acompañado de grasas saludables y otros alimentos que compensen la subida glucémica.
Recomendaciones clave para aprovechar sus propiedades
- Combinar cocción con grasa saludable (aceite, aguacate, frutos secos)
- Alternar entre consumo crudo y cocido
- Evitar el licuado como forma exclusiva de consumo
- Consumirla junto con otros vegetales para potenciar sinergias nutricionales
Un alimento sencillo que puede marcar la diferencia
Incluir zanahorias en la dieta diaria puede ser una estrategia eficaz para reforzar la salud visual, inmunológica y digestiva. Pero tan importante como el consumo es la forma de prepararlas. Ignorar este detalle reduce su impacto y desperdicia una parte esencial de sus nutrientes.
Siguiendo el consejo del médico Manuel Viso, basta con un gesto tan simple como añadir una grasa saludable durante la cocción para transformar un plato básico en una fuente real de salud.
