Crans-Montana busca responsables del incendio: la fiscalía investiga a los propietarios del bar
La localidad suiza de Crans-Montana continúa en estado de conmoción. Tras concluir la identificación de las 40 víctimas mortales del incendio ocurrido durante la madrugada de Año Nuevo, crece la presión por obtener respuestas. La investigación pone ahora bajo sospecha la eficacia de los controles preventivos y el cumplimiento de las normas de protección contra incendios.
La fiscal jefe del cantón del Valais, Béatrice Pilloud, señaló el pasado viernes que la causa más probable del desastre apunta a una imprudencia en el interior del local. Según los testimonios recogidos, el personal del bar transportó durante toda la noche botellas de champán decoradas con bengalas. Las primeras pesquisas indican que estos artefactos fueron sostenidos demasiado cerca del techo, lo que provocó que los materiales inflamables de la superficie prendieran rápidamente. La indignación social continúa escalando a medida que se filtran los detalles de una catástrofe que, a ojos de la opinión pública, parece haber sido fruto de una negligencia evitable.
A raíz de estos indicios, la justicia ha abierto una investigación penal a los dueños del local por presuntos delitos de homicidio, lesiones e incendio por negligencia. Mientras Pilloud subrayó que todavía se mantienen abiertas varias hipótesis, la fiscalía ha decidido no efectuar arrestos inmediatos al considerar que no existe riesgo de fuga.
Los propietarios del bar se pronuncian
Los propietarios del bar, el matrimonio formado por Jacques y Jessica Moretti, defendieron en declaraciones al diario suizo La Tribune de Genève que el establecimiento cumplía con los protocolos de seguridad. La pareja se mostró "devastada" ante una tragedia que también se cobró la vida de varios de sus empleados: "No podemos dormir ni comer, estamos muy mal". Jessica, quien se encontraba en el interior del local en el momento del siniestro, logró escapar con quemaduras en un brazo.
Las diligencias también ponen el foco en la labor de supervisión de las autoridades locales, abriendo un debate sobre la frecuencia y eficacia de los controles de seguridad. Según el responsable de seguridad del cantón, Stéphane Ganzer, los servicios de prevención de incendios no tienen constancia de deficiencias en inspecciones previas. Sin embargo, mientras la normativa exige una revisión anual, los propietarios aseguran que en una década el establecimiento solo fue inspeccionado en tres ocasiones. La administración local podría enfrentar responsabilidades legales si se demuestra que los errores de control facilitaron la tragedia.
Ante la gravedad de las acusaciones, el presidente municipal de Crans-Montana, Nicolas Féraud, rompió su silencio este sábado en declaraciones a la radiotelevisión pública suiza para defender la gestión del consistorio. Féraud aseguró que ya ha entregado toda la documentación pertinente a la Fiscalía General y negó cualquier "falta de rigor o laxitud por parte del municipio". El presidente subrayó la total colaboración de la comuna con la justicia, en un proceso penal donde el municipio se ha personado como acusación particular.
Las víctimas tenían entre 14 y 39 años
Pilloud confirmó que la investigación se centra ahora en las condiciones técnicas del local, analizando las renovaciones previas y los materiales empleados en su construcción. Unidades policiales permanecen en el lugar para examinar las ruinas calcinadas en busca de pruebas físicas determinantes. Los peritos evalúan muestras de la espuma de insonorización del techo para verificar si cumplía con la normativa de seguridad vigente, mientras se auditan los protocolos de emergencia del establecimiento.
Es esencial para la fiscalía determinar si el bar contaba con sistemas de extinción adecuados, rutas de escape señalizadas y si se respetó el aforo máximo permitido durante la celebración. Esta labor de campo se complementa con un análisis digital, en el que expertos en ciberseguridad revisan las imágenes y vídeos difundidos en redes sociales durante la noche del siniestro.
La policía del Valais confirmó a última hora del domingo la identificación de las 40 víctimas mortales del incendio, cuyas edades oscilan entre los 14 y los 39 años. Junto a los 21 suizos fallecidos hay nueve ciudadanos franceses, seis italianos, y víctimas de nacionalidad belga, portuguesa, rumana y turca.
Este balance se conoce tras un fin de semana marcado por el duelo, en el que miles de personas se reunieron para conmemorar a las víctimas y a los 119 heridos que aún luchan por su recuperación. Preocupa especialmente la situación en los centros sanitarios, que siguen al límite. De los heridos, 80 permanecen en estado crítico debido a la gravedad de las quemaduras. La magnitud de la emergencia obligó al gobierno suizo a coordinar un operativo médico internacional, trasladando a 35 de los pacientes más críticos a clínicas especializadas en Bélgica, Francia, Alemania e Italia, en un intento por salvar la vida de quienes sobrevivieron a las llamas.
Mientras la región intenta retomar su actividad este lunes, la identificación de las últimas 16 víctimas cierra el doloroso capítulo de incertidumbre para las familias. Suiza encara ahora una semana de duelo y exigencia de responsabilidades.
