Lo que viene para Venezuela tras la captura de Maduro
La transición a la democracia en Venezuela ha comenzado. Delcy Rodríguez se ha convertido en la nueva presidenta del país. La transición política —ese proceso naturalmente empantanado y lleno de acertijos— estará impregnada de confusión y disconformidad entre todos sus actores. Sin embargo, para asegurar la viabilidad y el éxito de la transición, ambas variables son imprescindibles. Quien no esté dispuesto a «tragar sapos» difícilmente será relevante en la nueva etapa.
Lo que gobierna en Venezuela es un régimen que ha secuestrado el Estado y las instituciones. El chavismo en el poder es una organización más grande que Maduro. Eso explica por qué Trump ha afirmado que [[LINK:INTERNO|||Article|||695bae0cca44b0e48243d9d0|||María Corina Machado «no tiene el apoyo para asumir el poder».]] Trump no se refiere al apoyo popular ni a la legitimidad moral; eso no se cuestiona. Trump se refiere a la gobernabilidad, al manejo del poder real. La tarea urgente es desmontar esa estructura de poder; Delcy puede hacerlo, Machado no está en condiciones de lograrlo.
A partir de este principio, el juego es distinto y más delicado. El gran reto de la nueva presidenta será coordinar a las distintas fuerzas que pugnan por espacios de poder: militares, partido de gobierno y poderes públicos. Los tres intentarán lograr impunidad y continuidad en el espacio político, y deberá hacerlo manteniendo la línea telefónica abierta con la Casa Blanca. Su nueva posición le sirve de mediadora y redistribuidora del poder.
Trump afirmó hace pocas horas que la nueva presidenta «está cooperando». Con la espada de Damocles suspendida sobre ella, Delcy Rodríguez no dará un paso sin consulta previa a la Casa Blanca. En este sentido, mientras veamos declaraciones mesuradas por parte del presidente norteamericano, la probabilidad de reincidir en el uso de la fuerza será menor y la posibilidad de que se den pasos firmes hacia una reinstitucionalización de Venezuela por métodos pacíficos será mayor.
¿Qué pueden hacer Machado y González Urrutia hoy? Regresar a Venezuela para reavivar la movilización popular pacífica y ejercer mayor presión es una opción. En el contexto actual, el chavismo no está en condiciones de apresarlos, y la participación de la ciudadanía resulta un ingrediente clave durante estos días y semanas por venir. Ni los venezolanos, ni González Urrutia, ni Machado aspiran a un tutelaje desde la Casa Blanca en un eventual gobierno democrático. Ciertamente, algunas declaraciones de Trump generan suspicacia; sin embargo, sus palabras refieren al corto y mediano plazo.
Al final de esta transición, deberán ser los venezolanos quienes se encarguen de resanar la institucionalidad. Alimentar desde hoy ese protagonismo doméstico, con Machado y la ciudadanía en la calle, permitirá sentar las bases de la reconstrucción, convocando a todos los actores sociales que hacen vida en el país. Finalmente, el renacer institucional tendría sello venezolano.
Maduro capturado es noticia pasada. Lo que viene de ahora en adelante representa un capítulo nuevo en la aciaga travesía que el chavismo le ha hecho padecer a Venezuela durante un cuarto de siglo.
