Delcy Rodríguez toma el control con el Estado de Conmoción Exterior: Ejército, detenciones y poderes totales en Venezuela
- Movilización inmediata del Ejército y control del territorio
- Poderes especiales y restricciones de derechos
- Detenciones, búsquedas y cooperación obligatoria
- Delcy Rodríguez, en el centro del mando efectivo
- Mensaje al exterior y legitimación internacional
- Un escenario excepcional de duración incierta
La publicación en la Gaceta Oficial del decreto que declara el Estado de Conmoción Exterior marca un punto de inflexión en la situación política y de seguridad de Venezuela. La medida, adoptada tras la denuncia de una agresión armada extranjera, activa un marco excepcional que permite la movilización total del aparato militar, la restricción de derechos y la ampliación de las atribuciones del Ejecutivo durante, al menos, 90 días prorrogables.
Aunque el decreto aparece firmado por Nicolás Maduro, el texto oficial y la estructura de mando que se activa con la conmoción exterior sitúan el control operativo y político en el entorno más cercano del poder, con Delcy Rodríguez como figura clave en la coordinación del nuevo escenario de excepción.
Movilización inmediata del Ejército y control del territorio
El primer efecto práctico del decreto es la movilización general de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en todo el territorio nacional. El Ejército, la Aviación, la Armada y la Guardia Nacional pasan a operar bajo un esquema de defensa integral, con despliegues reforzados en fronteras terrestres, aéreas y marítimas.
Además, el texto ordena la militarización de infraestructuras estratégicas: servicios públicos, industria petrolera, energía eléctrica y empresas básicas del Estado. Durante la vigencia de la conmoción exterior, parte del personal civil de estos sectores queda sometido de forma temporal a régimen militar, un paso que refuerza el control del Ejecutivo sobre áreas clave de la economía.
Poderes especiales y restricciones de derechos
El decreto concede al presidente —y al núcleo del Ejecutivo que ejecuta sus decisiones— la capacidad de dictar medidas políticas, económicas, administrativas y sociales sin pasar por los cauces ordinarios. Entre ellas destacan:
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Restricción o suspensión del derecho de reunión y manifestación.
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Limitación del libre tránsito de personas y vehículos.
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Cierre total o parcial de fronteras.
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Requisición de bienes considerados necesarios para la defensa nacional.
Estas facultades permiten actuar de forma inmediata ante cualquier amenaza considerada externa o interna, ampliando de facto el margen de maniobra del Gobierno en un contexto de máxima tensión.
Detenciones, búsquedas y cooperación obligatoria
Otro de los pilares del estado de conmoción exterior es la activación de los cuerpos policiales para la búsqueda y captura de personas presuntamente vinculadas a la promoción o apoyo de la agresión extranjera denunciada. El decreto ordena a policías nacionales, estadales y municipales actuar en todo el país y poner a los detenidos a disposición del Ministerio Público.
Asimismo, se faculta al Ejecutivo para exigir la cooperación obligatoria de personas físicas y jurídicas, públicas o privadas, imponiendo servicios extraordinarios si se considera necesario para la seguridad del Estado.
Delcy Rodríguez, en el centro del mando efectivo
Más allá de la firma presidencial, el diseño del decreto y su ejecución refuerzan el papel de Delcy Rodríguez como coordinadora del poder real durante la conmoción exterior. Vicepresidenta Ejecutiva y responsable de áreas económicas y estratégicas, Rodríguez aparece como el eje que conecta la acción militar, la gestión económica y la proyección internacional del Gobierno.
Su posición le permite supervisar tanto la respuesta interna como la comunicación con organismos internacionales, en un momento en el que el Ejecutivo busca legitimar el uso de poderes excepcionales ante la comunidad internacional.
Mensaje al exterior y legitimación internacional
El decreto ordena notificar formalmente al Consejo de Seguridad de la ONU las medidas adoptadas en ejercicio del derecho de legítima defensa frente a la supuesta agresión armada de Estados Unidos. El objetivo es presentar el estado de conmoción exterior como una respuesta ajustada al Derecho Internacional y no como una suspensión arbitraria del orden constitucional.
Al mismo tiempo, se instruye al Ministerio de Exteriores para informar a la comunidad internacional de la situación, reforzando el relato oficial de amenaza externa como justificación del endurecimiento interno.
Un escenario excepcional de duración incierta
El Estado de Conmoción Exterior tiene una duración inicial de 90 días, prorrogables por otros 90, y no interrumpe formalmente el funcionamiento de los poderes públicos. Sin embargo, en la práctica, concentra el poder decisorio en el Ejecutivo y en su núcleo duro, con el respaldo del estamento militar.
Con el Ejército desplegado, los derechos limitados y el mando efectivo en manos de Delcy Rodríguez, Venezuela entra en una fase de control total del Estado, en la que cualquier evolución del conflicto externo o de la situación interna puede servir de argumento para prolongar el régimen de excepción más allá del plazo inicial.
