Queridos compañeros, Es 6 de enero, una fecha muy querida por las familias españolas, en la que festejamos la Epifanía, la festividad de los reyes Magos, y en la que históricamente la familia castrense celebra la Pascua Militar. Lo hacemos aquí, en el Palacio Real de Madrid, y también en todas las bases, unidades y acuartelamientos de España, así como en los destacamentos y buques desplegados en operaciones en el exterior. Muchas felicidades a todos. Y un año más, quiero que mis primeras palabras sean de reconocimiento, de orgullo y de gratitud hacia todos los miembros de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, del Centro Nacional de Inteligencia y todo el personal civil dedicado a la defensa. Son sentimientos que comparto con la Reina y la Princesa, que nos acompaña en este acto por 3ª vez, mientras continúa con su exigente formación militar, este año como alférez alumna de la Academia General del Aire, donde afronta también su formación como piloto militar. Me consta, Leonor, que tus vivencias de estos últimos años te están ayudando a comprender y a asumir, en toda su plenitud, el compromiso y el sentido del deber, que son la brújula moral de la vida militar; la que para sí han elegido todos los hombres y mujeres que integran nuestras Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, ganándose el afecto y el respeto de la sociedad a la que se deben y sirven. Formándote con ellos, conociéndoles bien y sintiéndote integrada en la vida castrense es como mejor servirás con ellos, ya siendo oficial, como Heredera de la Corona; ya en el futuro, como Mando Supremo, cuando seas llamada a sucederme en la Jefatura del Estado, como Reina de España, según lo prescrito en la Constitución. En ocasiones festivas como la de hoy, me acuerdo de manera especial de quienes las pasan lejos de sus seres queridos, en los diferentes destacamentos militares –en tierra o a flote–, desplegados fuera de nuestras fronteras. Gracias por vuestra profesionalidad y eficaz desempeño para asegurar el cumplimiento de vuestras misiones y cometidos; y, en definitiva, gracias por vuestra entrega a la causa de buscar y mantener la paz y la estabilidad en un tiempo geoestratégico tan complejo como el que vivimos. Porque el año 2025, con sus múltiples conflictos bélicos, crisis y tragedias humanitarias, nos deja una sensación creciente de amenaza; una amenaza que llega al corazón de Europa; y vuelve a evidenciar cuán valioso, cuán necesario, es tener unas Fuerzas Armadas con un alto grado de formación y adiestramiento, una probada capacidad de adaptación y bien equipadas y pertrechadas: unos recursos humanos y materiales que estén a la altura de los desafíos. Conscientes de esta realidad, las instituciones de la Unión Europea adoptaron en el mes de marzo diversas iniciativas para el aumento de la inversión común en defensa. Y los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN acordaron en el mes de junio garantizar los recursos necesarios para el cumplimiento de los objetivos de disuasión, de seguridad y de defensa a largo plazo. Es importante, sin duda, dar continuidad a un esfuerzo compartido donde nuestra industria de defensa adquiere, además, un papel fundamental, y donde la integración de tecnologías emergentes, como la IA o los medios no tripulados («drones») aéreos, navales o terrestres, se convierten en un poderoso motor de transformación; con el objetivo claro de garantizar la cohesión, robustez y operatividad de la defensa en todos los dominios, así como una disuasión creíble. En el año recién concluido, España ha seguido dando prueba de su compromiso firme e inequívoco con la seguridad internacional. Hemos contribuido al refuerzo del flanco este de la OTAN, con el potente despliegue de efectivos terrestres en Letonia, Eslovaquia y Rumanía; misiones, estas dos últimas, que tuve ocasión de visitar en junio del año pasado. También hemos participado en la operación Persistent Effort, que agrupa las misiones de policía aérea y defensa del espacio aéreo de la Alianza, en las agrupaciones navales permanentes de la OTAN y con el despliegue del Grupo de Combate Expedicionario «Dédalo». En el ámbito de la ONU, destacaré la misión en el Líbano, que afronta su último año y, con sus –hoy– 670 efectivos, una de las más duraderas y en la que más efectivos han participado historicamente; así como el importante papel que desempeñan nuestros observadores militares en Colombia. En el marco de la Unión Europea hemos mantenido nuestra presencia en las misiones en Bosnia, Somalia, Rep. Centroafricana y Mozambique; y en la operación Atalanta de lucha contra la piratería en el océano Índico. Seguimos presentes en Irak, en apoyo a las misiones de la OTAN y de la coalición internacional para derrotar al Daesh. Y hemos continuado con el apoyo a Ucrania, formando militares y proporcionando medios para su defensa. No quiero dejar de mencionar que, en algunos de estos despliegues, como Eslovaquia, Líbano, Colombia e Irak, están participando también miembros de la Guardia Civil. La presencia constante en tantos escenarios y nuestro compromiso con la seguridad internacional, con el multilateralismo y, en definitiva, con el orden global basado en normas, no serían posibles sin la preparación, que tanto prestigio nos ha dado y nos da en el mundo. Una preparación y alistamiento que se nutre del abnegado sacrificio diario en todas las unidades en territorio nacional, así como de la participación en los ejercicios y maniobras más exigentes. Pienso en el «Steadfast Dart 25», el mayor de la OTAN este año y en el que se activó por primera vez la Fuerza de Reacción Aliada. O en el «Dynamic Mariner 25», durante el cual se llevó a cabo la certificación del Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad. de la Armada como mando de las fuerzas de reacción marítimas de la OTAN. Junto con la seguridad, me referiré ahora a otra responsabilidad valiosa e irrenunciable de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil; aquella cuyo impacto en nuestra sociedad es más directo e inmediato: el apoyo a la población y al Sistema de Protección Civil ante las catástrofes naturales. Durante los cuatro primeros meses del año, militares y guardias civiles continuaron con las tareas de reconstrucción en las zonas más afectadas por la DANA levantina de 2024, una tragedia que persiste en la memoria de todos. También estuvieron muy presentes en las labores de extinción de los devastadores incendios forestales de este verano, con más de 400.000 hectáreas arrasadas por el fuego. Y en todas estas actuaciones ha jugado un papel fundamental la UME, cumplidos, el pasado mes de octubre, 20 años de servicio que le han valido el agradecimiento y el aprecio de toda la sociedad española. Todos estos hechos dan testimonio de un compromiso firme e inequívoco con la sociedad, con los intereses comunes de los españoles, con los objetivos marcados por los poderes del estado y por las organizaciones internacionales de las que España forma parte. Y para tenerlo presente, nada mejor que recordar las efemérides, que celebran la historia y honran a quienes la hicieron. Durante el año 2025 hemos conmemorado el 25º aniversario de la Escuela Superior. de las Fuerzas Armadas; el 15º del Centro de Excelencia Contra Artefactos Explosivos Improvisados (IEDs) de Hoyo de Manzanares; y el 40º de la Patrulla Águila, esa gran embajadora de España en los cielos de todo el mundo, con más de 500 exhibiciones, y cerca de 30.000 horas de vuelo acumuladas. Este 2026 nos traerá, también, aniversarios significativos, como el de los 25 años de la creación de lo que se convertiría en el Mando de Transmisiones del Ejercito de Tierra, o los 80 de la Fuerza. de Medidas Contra Minas de la Armada, o los 100 del vuelo trasatlántico del Plus Ultra, que marcará el inicio de la conmemoración extraordinaria de los grandes hitos de la aviación española. Echando, también, la vista atrás –por sentido de la historia, por compañerismo y por compromiso con el futuro– recuerdo con emoción a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia que hicieron el mayor de los sacrificios: la entrega de la propia vida en acto de servicio. La Reina y la Princesa se unen a mí en el reconocimiento a su memoria imperecedera y en el abrazo a sus familiares, amigos y compañeros. Y para cerrar este homenaje a los militares de ayer y de hoy, con una única voz que refleje nuestra inquebrantable adhesión a los valores de nuestro modelo de convivencia y de nuestra Constitución, os pido que gritéis conmigo: ¡Viva España!