La literatura china del siglo XX no se lee: se duele. Las estrecheces materiales e ideológicas —a las primeras por las segundas— han inspirado a los más prestigiosos autores, desde Mo Yan hasta Gao Xingjian. Todos han dedicado algún libro a la temática —como sucede con nuestra Guerra Civil—, y hay quien no ha salido de ahí —ídem—. Sin embargo, la corriente no se limita a las calamidades provocadas por el Partido Comunista, como las hambrunas del Gran Salto Adelante o la enajenación de la Revolución Cultural. El dolor chino, ay, es gran reserva, dada la convulsa historia contemporánea del país , que tiene a su pueblo por víctima. Un sufrimiento más contenido que lacrimógeno, más colectivo que personal y,...
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