Mientras el mundo termina por saltar, o no, por los aires, una de las mejores opciones en Madrid es guarecerse en uno de esos grandes almacenes en los que, de momento, todo sigue en orden. Seamos francos, con perdón: grandes almacenes es el eufemismo no publicitario de El Corte Inglés , pues grandes almacenes, lo que se dice grandes, solo están estos, como las únicas grandes pirámides son las de Giza. Y ahora me estoy acordando de cuando monté allí, sobre las dunas, un caballo árabe, nervioso como la mecha de un petardo; por la boca echaba una espuma blanca de saliva espesa con la que uno podía afeitarse. La vida es lo que sucede entre galopar un caballo alazán...
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