El barcelonismo contuvo el aliento cuando, ya en el descuento, un balón con aroma a tanda de penaltis le acabó cayendo a
Álvaro Carreras en el corazón del área. El disparo del lateral, raso y centrado, acabó en las manos de
Joan Garcia. En la siguiente jugada, el portero blocó un cabezazo de
Asencio. Siempre con su imperturbable tranquilidad. Allí murió el partido. El primer
Clásico que disputó Joan Garcia se tradujo en un título para el Barcelona.
Seguir leyendo...