Nada es determinante en un partido amistoso. Y mucho menos si se trata del primero de una nueva temporada. Por eso mismo hay que tomar con pinzas a esas buenas sensaciones que dejó
River Plate en la apertura de su 2026, un año que habrá exigencias gigantes para el equipo de Marcelo Gallardo después del pésimo 2025.
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