La tensión se masca y los nervios hacen mella en el vestuario del
Sevilla, que con dos derrotas consecutivas en el Sánchez Pizjuán, un 0-3 ante el colista Levante y el 0-1 de este lunes frente al Celta, están a flor de piel tras las protestas del público. La afición, igual que en la jornada anterior, despidió a sus futbolistas con gritos de "jugadores mercenarios", lo que dolió a los protagonistas. Alguno de ello tuvo una respuesta destemplada ante la prensa, a la que culpó de la reacción de la grada. Fueron los casos de
Carmona y
Peque, que pagaron su enfado contra los medios de comunicación.
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