El Sevilla 'saca' a su gente del estadio: ante el Levante y el Celta, las peores entradas del curso en Nervión
El Sevilla ha arrancado 2026 de la peor forma posible. El equipo dirigido por Matías Almeyda ha enlazado dos derrotas en sus dos primeros partidos del año y además lo ha hecho jugando como local ante su afición en el Ramón Sánchez-Pizjuán. La delicada situación deportiva del equipo derivada de la gestión del consejo de administración y las condiciones climatológicas han provocado que el aspecto del feudo nervionense, además, haya estado lejos de ser el de las grandes ocasiones registrándose en Nervión las dos peores entradas de la temporada en los dos últimos partidos. Ante el Levante el pasado 4 de enero fueron 25.303 los aficionados que acudieron al Ramón Sánchez-Pizjuán para presenciar la humillante derrota ante el conjunto granota (0-3). Frente al Celta fueron 31.383 los sevillistas que poblaron las gradas asistiendo a una nueva derrota local (0-1). Más allá de la situación deportiva del equipo y la gestión del consejo de administración, ante el Levante el partido quedaba enmarcado en las vacaciones navideñas y la lluvia y el frío dificultaron que hubiera una mayor afluencia. Frente al Celta, que el partido se disputara un lunes a las 21 horas dificultaba la presencia masiva de aficionados en las gradas, algo que el club quiso combatir con una promoción de precios reducidos que no evitó que se diera la segunda peor entrada del curso. Son diez los partidos que ha disputado el Sevilla durante la primera vuelta como local. Apenas ha sido capaz de conquistar 10 puntos a través de tres victorias (Barcelona, Osasuna y Oviedo) y un empate (Elche) perdiendo seis encuentros. El Sevilla jugará el primer partido de la segunda vuelta como local el próximo sábado 24 recibiendo la visita del Athletic Club a partir de las 18.30 horas. La situación clasificatoria del equipo podría comprometerse aún más si el equipo no es capaz de vencer al Elche el próximo lunes en el Martínez Valero y el club volverá a apelar a una afición cansada por todo lo ha venido ocurriendo en los últimos años.